Para el "Joven aprendiz"

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Al espacio definido por un marco se le llama "umbral", de puerta, ventana o futuro.

Tlacaélel vivía al otro lado del mar, a semanas de navegación en carabela, había nacido en 1398 y nunca se hubiera imaginado que el mundo era redondo.

Juan II de Aragón nacía en Medina del Campo un 29 de Junio de  1398 y aunque llegó a ser muy longevo  e incluso rey de Navarra, nunca pudo imaginar que al otro lado del mar había nacido Tlacaélel. En diciembre de ese año el líder islámico turco-mongol Tamerlán  arrasa Delhi.

Amanecía en Maguncia un día de 1398 cuando Else Wyrich daba a luz a Johanes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg, quién con otros el año de 1452 editó la Biblia de 42 líneas, mientras en una villa de la Toscana italiana veía la luz un tal Leonardo di ser Piero da Vinci el 15 de abril, a la sazón sábado, de 1452. Transcurridos 25 días del nacimiento de Leonardo, en Sos (Aragón) nacía Fernando II, “el Católico”.

Es de suponer que Gutenberg desde su oficio de joyero fabricó y conocía la utilidad de los sellos, autenticas firmas de sus propietarios, de las correctas ubicaciones de los signos para su impresión inteligible en los lacrados de los documentos.
No tuvo que resultar complicado aplicar una técnica similar a los 24 o 30 signos caligráficos para impregnados en tinta y presionados por una prensa de vino conseguir su reproducción sobre una hoja de papel.
Los chinos habían intentado algo similar, pero el número exagerado de sus más de 2000 signos caligráficos, lo hacía imposible.
El simple cambio en el orden de las letras significaba la adaptación del escrito a cualquiera de las lenguas a las que fuera destinado el escrito.

Este simple invento supuso de golpe la perdida de lengua vehicular del conocimiento, el latín clásico.
La divulgación del conocimiento adaptado a las nuevas lenguas, la posibilidad de divulgar las legislaciones por las geografías de los imperios surgidos de los descubrimientos de nuevas tierras, la expansión de las nuevas ideas, tanto las derivadas de la Reforma luterana como las surgidas del Renacimiento, dando paso a las revoluciones de las nuevas sociedades tanto agrarias como industriales.
En 1512 se imprimieron en Sevilla 2.000 “cartyllas de enseñar a leer” para una expedición franciscana que partió para evangelizar a los indios del Caribe, algo impensable sin la imprenta.

Desde estos hechos al lanzamiento del sistema operativo Google Chrome OS en código abierto basado en Linux, esperado para este año, solo han transcurrido 500 breves años de la historia de la humanidad y lejos de lo que el día a día nos muestra como avances sorprendentes todo responde a un continuo progresar en la superposición de ideas sucesivas., sin propietario único.

Merece un repaso histórico la evolución de la computación en este espacio de la Wikipedia:

El umbral de la puerta que estamos atravesando nos lleva a mundos y situaciones nuevas y que nos obligan a recolocarnos en los papeles que desarrollamos.
En relación a nuestra función de facultativos se ha mantenido que la fuente de información era privativa de nuestras particularidades, así cuando queríamos hacer una búsqueda de información estábamos obligados a utilizar PubMed, Ovid, etc.
“Los autores concluyen que las herramientas de búsqueda no basadas en Medline no son inferiores a las que si se basan en esa base de datos cuando se trata de contestar con evidencias preguntas clínicas relacionadas con anestesia y los cuidados intensivos.”

Por mi parte extraigo la siguiente reflexión:

Si Google es en principio un buscador de información con un acceso a datos e informaciones indexadas, cada día más potente hasta el punto de estar a punto de desplazar las búsquedas de los sistemas de búsqueda tradicionales, no siendo inferior a estos y siendo el buscador popular por excelencia, la información a la que accedemos está al mismo nivel de acceso que la de nuestros pacientes, por tanto el avance es que ambos, médicos y pacientes tenemos acceso a la misma información, con la única diferencia en su posiblemente mas adecuada interpretación por parte del médico, algo que habrá que demostrar con hechos.

Tras haber preguntado a mis pacientes sobre sus consultas en Internet, he lanzado esta pregunta en mi centro y recojo estos comentarios de los muchos a los que ha dado lugar el tema.
El primero comenta: “….el otro día busque en la consulta con Google y me llevó directamente a “Fisterra” sin barreras y encontré lo que buscaba”.
La segunda: “….vinieron hace dos días a la consulta unos padres con su hija y me dijeron que había tenido fiebre el sábado pero como no estaba, decidieron consultar en Internet llegando a la conclusión de que la niña tenía una fiebre aftosa, como no tenía tratamiento decidieron bajarle la fiebre y esperar. Venían a confirmar si lo habían hecho bien”.
La tercera: “…..cada día son más las que vienen después de consultar Internet, sobre todo las jóvenes, que miran hasta las cosas que les pasan a sus padres”.

Hoy Tlacaélel, Tamerlán, Juan II, Ricardo III, Gutenberg y otros tantos se conocerían, intercambiarían inquietudes, necesidades y universos, si quiera fuera de forma virtual.

Caen los paradigmas, los expertos transforman sus funciones, el “Ego médico” se trastoca, pero el conocimiento se comparte, fluye, es asequible, barato y es raíz de libertad, con todo lo que conlleva de responsabilidad.

P.D. Los datos históricos descritos han sido obtenidos de la Wikipedia, que tiene la misma fiabilidad o posibilidad de error, que la Enciclopedia Británica, aunque parezca increíble.







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