Para el "Joven aprendiz"

martes, 27 de mayo de 2008

Para los Residentes, para "MIS" Residentes.

En los últimos tres años he tenido que responder bajo juramento o promesa, a la siguiente pregunta:
¿Es usted "......ogo"?

Y sistemáticamente respondo:
¡Yo soy MÉDICO?



Siento escalofríos al leeros.

No soporto las estadísticas realizadas para obtener los resultados esperados.

Siento que los que me rodean, si quiera sea por sumatorio de experiencias, son los mas inteligentes.

Siento también que soy lo que quieren ellos, mis pacientes, que sea; por eso gusto a veces a unos y otras a otros, y en esta inestable media navego,
satisfaciendo sus necesidades en el grado que ellos me admiten y las admiten.

Siento que son ellos la realidad, y distinguen, ¡vaya si distinguen!, la música del ruido, la piedra del cartón piedra. Otra cosa será que puedan
si quiera modificar su realidad.

Siento que no soy sino uno más de ellos, porque comparto su realidad cotidiana, y me la llevo a casa y me quita el sueño, y me duele, ¡vaya si me duele!

Siento que me sienten sentir, que siempre es lo que haría aconsejando, cuando aconsejo, mandando, cuando mando, lo mismo que le repetiría y repito
a mi padre, mis hijas o a mi mismo.

Esto y no otra cosa me da su confianza y obtenida, saben que tienen la mía.

Prosigue la consulta preguntando por sus hijas y las mías, por su hipoteca y por la mía, por la suegra y el "todas son iguales" "¡pero como las necesitamos!".

El resto para los estadísticos, investigadores sociales, mercenarios de quien cada cual sabe.

Soy el que quieren que sea, me modulé en el yunque de sus males, ellos me enseñaron lo que soy, haciéndome olvidar lo que quise ser.

Soy su chaman, su brujo, lo se y lo saben. Soy uno de ellos.

Si así no fuera, ni sería chamán, ni brujo, ni uno de ellos, ni yo mismo.

J.J. Bilbao 21-03-2003

Esto que lo escribí en aquellas fechas, sigue teniendo la misma validez.



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lunes, 19 de mayo de 2008

El poder terapéutico de la palabra escrita



El poder terapéutico de la palabra escrita
"Permite revelar zonas del psiquismo que no surgen con la verbalización", afirma el doctor Héctor Fiorini
Sábado 1 de octubre de 2005 | Publicado en la Edición impresa
Primero fue la llamada "cura por la palabra", inaugurada a fines del siglo XIX por una paciente histérica del neurólogo Joseph Breuer, que bautizó con el término "deshollinar" a su necesidad de hablar sobre los traumas que la enfermaban: como polvo sucio que obturaba su mente, el trauma se reducía a nada al convertirse en palabras que arrastraban el mal fuera de su cuerpo.

Hoy, a nadie se le escapa el poder terapéutico de la palabra. Convivir en silencio con las experiencias personales, especialmente las traumáticas, enferma. Hablar sobre ellas alivia y libera. Pero, ¿cura?

La palabra es una válvula de escape. Pero esta descarga no siempre tiene un efecto terapéutico. En una psicoterapia, la palabra es dicha en el contexto de un tratamiento, es dirigida a otro, un terapeuta que opera sobre esa palabra, la interpreta, le da nuevos significados. ¿La palabra escrita esconde el mismo potencial terapéutico?

El IV Congreso Mundial de Psicoterapias realizado en Buenos Aires dedicó un espacio al tema. Allí expuso el doctor Héctor Fiorini, profesor titular de la Facultad de Psicología de la UBA, que comenta: "La palabra escrita y la palabra hablada se complementan. Hablar sobre lo vivido a veces tiene un carácter difuso, que la escritura detiene y le da forma. En la psicoterapia psicoanalítica, una de las tareas centrales es desarrollar en cada paciente un observador crítico que despliegue un proceso de trabajo sobre sí, los otros y los mundos que constituyen la trama de su vida. Para eso usamos, además de la palabra hablada, otros lenguajes que otorguen expresión más plena a la experiencia psíquica. Así, la palabra escrita se convierte en un instrumento capaz de revelar zonas del psiquismo que no surgen con la verbalización".

Fiorini rescata las palabras de una paciente que presentaba dificultades para retener lo hablado: "Escribir me organiza, es más fácil leer un pensamiento en el papel que leerlo en la cabeza, es una especie de cable a tierra", decía. Además, conservar los escritos y releerlos tiempo después permite "introducir la historicidad en el proceso terapéutico con el valor adicional de habilitar otra plataforma de observación".

Esta apertura a otras miradas también puede surgir con la lectura de una obra literaria, que a veces es recomendada dentro del contexto terapéutico. El lector se identifica con los protagonistas de ese drama que es ajeno, pero tiene aspectos propios, como si se viera a sí mismo en los personajes de la obra; esta distancia le permite observarse desde afuera, ver otras zonas de sí mismo y abrir nuevas puertas a su percepción.

La literatura se construye desde lo que Fiorini define como "psiquismo creador": el autor se despega de la realidad para crear nuevos mundos; en este sentido, su rol se amalgama con el del psicoterapeuta, que busca caminos alternativos para transformar aquellas situaciones cristalizadas y aparentemente inamovibles que enferman y producen sufrimiento. La creación literaria y la psicoterapia despliegan nuevos universos.

El cuento terapéutico se instala en esa intersección entre literatura y psicoterapia. Mónica Bruder, autora del libro El cuento y los afectos (Ed. Galerna), afirma que "el cuento es una metáfora que mediante un lenguaje simbólico permite conectarnos con lo más íntimo de nosotros".

Esto lo convierte en una vía privilegiada de expresión, con potencial efecto terapéutico: cuando se trata de expresar situaciones que dejaron una huella traumática, se puede transformar en un instrumento reparador.

"En el cuento se presenta una situación conflictiva que finalmente se resuelve. Si esta resolución es tomada como una oportunidad de vida que permite construir un final feliz o positivo, facilita la resolución simbólica de la situación traumática", asegura. El cuento terapéutico, que cualquiera puede escribir, es una oportunidad de recrear una situación dolorosa y resolverla positivamente.

"La creación implica vida, crecimiento, movimiento, libertad. Escribir un cuento terapéutico es la posibilidad de recrear la situación dolorosa, desandarla y resolverla positivamente para recuperar el bienestar."


Enviado por Alfredo Zurita, honorable argentino de Corrientes y recogido de La Nación.


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miércoles, 14 de mayo de 2008

Trabajo creará un programa para detectar el abuso de bajas laborales · ELPAÍS.com

Trabajo creará un programa para detectar el abuso de bajas laborales · ELPAÍS.com

Ya está aquí, ya llegó,
con la informática la salvación!


¡Observen!

"Además, los servicios de salud de cada autonomía son los únicos que conocen en profundidad los motivos y causas del permiso."

¿A quién le estamos haciendo el trabajo sucio?
¿Para que sirven los registros informáticos?
Por 5 pesetas, 1,2,3, responda otra vez!

"en colaboración con las empresas, mutuas y comunidades que permita a los médicos comprobar si esa misma baja se le ha concedido de forma encadenada a ese trabajador."

En este momento el médico es el único que lo sabe, personalmente no necesito saber más.
Como se parece esto a la lista de "defectuosos" solicitada por la SS a los médicos alemanes, ¡siempre por el bien común!
¿Como nos han comido el tarro para rellenar los programitas informáticos, con no se que milongas, de que hay que tener hª clínica informátizada?
¿Y para que es, para lo primero que servirán los bancos de datos?
Por 25 pesetas, 1,2,3, responda otra vez!!!

¡Pero hay más!!!!

"Granado ha adelantado que la Seguridad Social pretende continuar con la fusión y la asociación de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales (MATEPSS) hasta conseguir que haya solo cuatro o cinco entidades de ámbito nacional y varias corporaciones de ámbito territorial para que puedan prestar asistencia "por medios propios" y no tenga que "comprar" los servicios.

Para ello, Trabajo intentará "pilotar" un trabajo con el Ministerio de Sanidad para que los servicios de salud de las comunidades autónomas y los servicios sanitarios de las mutuas trabajen de forma más integrada.

El objetivo principal no es el económico, ha señalado Granado, sino la mejora de la calidad de los servicios que las mutuas prestan a los trabajadores. No obstante, también tendrá ventajas económicas, puesto que el trabajo conjunto de las mutuas les permitiría una mayor capacidad de gestión.

Actualmente en España existen veinte mutuas, ocho que no están asociadas a ninguna corporación y dos asociaciones que agrupan al resto, cifras que, en opinión de Granados, siguen siendo "exageradas".

Además, otro objetivo estratégico de la Seguridad Social es mantener el control de las mutuas, sin perjuicio de que éstas sigan trabajando de forma privada."

¿Por cuanto comprarán las mutuas los centros de salud?
Por 50 pesetas, 1,2,3, responda otra vez!!!

¿Como le llaman a todo esto?
El menos Común de todos los Bienes.
El Interés.


La solución en un tal Orwell, Huxley.

¡Porfa!!!, reservarme una sidrería para esta noche, que tengo que dormir!!!
(El alcohol es la droga más dura)
¡Esto empieza a ser insoportable!!!




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lunes, 12 de mayo de 2008

La Crisis de la Primaria.- II

Esta bien pudiera ser la imagen de la Atención Primaria actual.

Me pregunta el Doctordiabetis, que opino que se puede hacer. Este bilbaíno, debiera de conocer esta imagen, no le diré donde está, será bueno que la busque.

Obi-wan, pregunta si sobre tantos puntos de vista tenemos futuro. Probablemente tanta visión diferente, equivalente a un estrabismo divergente que aumenta el campo de visión, pero que hace perder la visión bifocal y se pierde la visión concreta de lo que tenemos delante, sea la razón principal.

Nacimos con una gran beligerancia, pero al poco tiempo nos hicieron creer que ya estaba todo en marcha.

En un mar de palabras gratificantes nos hicieron olvidar las razones y los motivos de lo que somos; como en las guerras clásicas se apoderaron de nuestras creencias.

Después vinieron las sutiles proscripciones de los que se mantenían desconfiados, la estructuración organizativa y las renuncias.

No vendrán las soluciones de ninguna parte. Lo que mejor sabemos hacer es aplicar y practicar la coherencia interna, de lo que cotidianamente tenemos delante. Cuando un paciente "nos cuenta", lo primero que valoramos es la coherencia de la historia, después buscamos datos que despejen nuestra incertidumbre y al final orientamos. De la misma manera cuando recibimos un informe de alta hospitalaria, la leemos con detenimiento y volvemos a buscar su coherencia con lo que tenemos delante, si no encaja al 100%, rechazamos el informe de alta.
También sabemos aplicar la marcha atrás, como diría Woody Allen, somos unos "patrás", hasta el punto inicial. Cuando estamos perdidos, frente a lo que cotidianamente tenemos delante, paramos, tomamos aire y volvemos a empezar por el principio.

Volver a empezar, definir con la mayor claridad lo que somos y nuestro papel ante la sociedad. Es este difícil espacio, de recorrido silencioso, el que nos redescubrirá nuestros principios elementales, donde encontraremos los elementos que no son negociables.

Definir el significado de ¡Médico!, añadirle el primer apellido ¡de Familia!, con el compromiso que conlleva y el segundo apellido ¡y Comunitario!. No es gratuito su nombre.

Antes de empezar a pensar en los foros en los que se debe de abordar el tema, es conveniente que cada cual, se lo defina a sí mismo.

No importa estar aquí, lo que es importante es partir desde aquí, aunque frente a este consultorio nos deslumbre:
No nos dejemos deslumbrar por los cantos de sirena, que confundieron a Ulises, porque este viaje será más largo y difícil, como ya lo ha demostrado la realidad, que el de la "Odisea".

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miércoles, 7 de mayo de 2008

La Crisis de la Primaria.- I

Son tantos los datos que se pueden recoger de nuestra realidad cotidiana que revelan la existencia de una profunda crisis en la, por pocas fechas, llamada Atención Primaria, que hacer un recuento de ellos parece innecesario.

Desde el corrimiento de funciones, desde las propias, definidas el la Ley General de Sanidad del 85, hasta las actuales, reducidas a las burocráticas, de reparto de pacientes y expendedores de ticket descuento.

Abrumados y convertidos en meros elementos administrativos de una sociedad mercanto-consumista de la salud, entendida esta como un elemento de consumo y aprisionados por una demanda incesante de estupideces, que parten tanto de la propia sociedad, como de sus responsables políticos y administrativos.

Desprestigiados, desmoralizados y alienados por la realización persistente y mantenida de tareas tan indignas como impuestas, sin voz que poder hacer oír y sin voto para poder participar o incidir en los cambios necesarios.

Hace más de una década que se alzaron voces denunciando la falta de recambio generacional. Exigiendo un cambio curricular. Voces que fueron acalladas por los profetas de la magnificencia, conciencia única que nos matará de éxito.

Hoy la imagen de la antigua Atención Primaria, es una imagen conflictiva, preñada de insatisfacción y tan desesperada como la de los cientos de plazas que quedan vacantes para los candidatos a la especialidad, para la que no se requiere ni aprobar el examen MIR, traduciendo que es el refugio de los desesperados. Desesperados que sustituirán a desesperados, además de forma insuficiente. ¡Este sí es el final!

Instalado en el ocaso de mi ejercicio profesional, tengo un largo pasado, un efímero presente y carezco de futuro, por lo que no me corresponde, ni actuar, ni opinar de lo que se debe de hacer, esta labor corresponde a los que tienen futuro, mayor o menor, pero futuro.

A mi y a los que nos encontramos en la misma condición, diablos viejos, resabios por viejos y que somos muchos más de los imaginados, nos corresponde apoyar, señalando los posibles errores, en los que ya incurrimos en tiempos pasados. Siempre y cuando se nos solicite y se nos quiera escuchar.

Sonreir es preciso,

reirse es necesario.

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lunes, 5 de mayo de 2008

Los derechos de los ciudadanos vs Registros e Hª Clínica Informatizada.

El ajedrez es un bonito deporte, lleno de dudas e incertidumbres que nos obliga a tomar opciones que al cabo de pocas jugadas sucesivas, nos demuestra cuales fueron nuestros errores.

Se ha hablado mucho de la historia clínica informatizada, los hay que la defienden y otros como un servidor que la detesta, al menos en su versión “osabide”.

Para algunos expertos el problema se inicia sobre la pregunta: “¿Quién es el propietario de la historia clínica?”. Y les da para elaborar ríos de tinta.

El derecho de los individuos nace en la voluntad de que sus datos, cualquiera que sean estos, deseen explícitamente que figuren o no en los registros almacenados en “bancos” de datos.

Pues pongámonos a la obra de practicar. Imaginemos que somos un ciudadano que acude a solicitar una consulta médica por teléfono, tras el rin-rin inicial una voz al otro lado nos saluda:

A-Centro de salud de Rocafuerte. ¿En que puedo servirle?

P-Llamaba para solicitar visita con mi médico Pedro Picapiedra:

A-Dígame sus apellidos y nombre.

P-Verá es que no quiero que mi nombre ni mis apellidos figuren en el registro.

A-¿Cómo dice?

P-Que no deseo que mi nombre ni apellidos figuren en el registro.

A-Ya, pero el programa, bueno es imprescindible que me de sus datos o no le voy a poder dar cita.

P-Le repito que no quiero…….

A-Pues no le voy a poder dar cita.

A esto se le conoce como gol por la escuadra.

El paciente, se acerca a realizar la solicitud en persona y frente a su mostrador reinicia su purgatorio.

A-¿Qué desea?

P-Quisiera que me diera cita para mi médico el Dr. Picapiedra.

A-Déme sus apellidos y nombre.

P-No, verá es que no quiero que mis datos figuren en el registro.

A-Pues no le puedo dar cita. Si quiere le paso con el Dr. Picapiedra. Claro que para que le pase la llamada tengo que poner sus datos, casi será mejor que hable usted con él.

P-Ya pero para esto no hace falta que tenga que coger cita.

A-Bueno, hable con él y luego ya veremos.

Parece que la cosa se complica, así que el paciente sin cita opta por esperar a que finalice el último turno sentado pacientemente a la puerta de la consulta del Dr. Picapiedra.

Transcurrido el tiempo decide abordar la puerta de la consulta, toc-toc!!

M-¡Pase, pase!

P- Hola, Pedro Picapiedra, me han dicho en admisión que hable contigo

M-Pero Wilma, ¿Qué haces aquí, que te ocurre?

P-No me encuentro bien, y tal, y tal…….

M-Pasa que te voy a mirar, pero para la próxima tendrás que coger cita.

P-De eso se trata que no me dan.

Tras explorarle el Dr. Picapiedra decide que necesita realizar una analítica y una radiografía, para ello debe primero registrar el motivo de visita, del que colgará las pruebas que ha decidido realizar. En este momento la paciente interviene.

P-Verás Dr. Picapiedra, no quiero que figure nada de lo que me ocurre.

M-¡Pero Wilma!!

P-No, no, es mi deseo y mi derecho, todo esto pasará a un banco de datos….

Don Pedro Picapiedra, inspira profundamente, se aleja de la situación y rebuscando en los más recónditos agujeros, desempolva las viejas lecciones aprendidas de la “entrevista clínica” y añade:

M-Wilma, para poder pedirte las pruebas tengo que poner el motivo que las justifique, el orden es muy importante y con este sistema prácticamente no hay pérdidas de información. Imagínate que todos hicieran lo mismo, esto sería un caos. Si te preocupa la confidencialidad, te puedo asegurar que nadie tiene acceso a tu historial.

P- Dr. Pedro Picapiedra, es posible que tengas razón y que mi historial esté bajo mil llaves, pero tus argumentos son infantiles. Es seguro que nadie tiene interés en mi historial, si por los datos administrativos saben que he venido hoy y que me has mandado un análisis y una radiografía, si dentro de tres días me pones un tratamiento crónico, es irrelevante la causa, porque lo importante será a que grupo pertenezco, ¿o no son eso tus famosos ACGs? Y cualquiera con un mínimo entrenamiento puede deducir de mis datos administrativos, bastantes más cosas de mi, de las que quiero que se sepan.

Eres tú el que me aseguras que no hay pérdidas de información.

Sobre el caos que atribuyes a mi comportamiento, tengo que aclararte, que esto fue así antes, por lo tanto cuando se empieza por pisar un derecho es cuando empieza el caos y te aseguro que condicionar mi voluntad con argumentos como, "lo hacen todos", "que te cuesta", "si no acepta las condiciones, esto es imposible". El atropello y el caos los producen las condiciones, que además nada tiene que ver con nuestra relación médico-paciente.

Es este sistema que no pierde información y que para su práctica aliena mi derecho el que genera el caos. ¿Me quieres informar de lo que debo de hacer para que todos mis datos desaparezcan del “banco” de osabide?

M-¡Pero Wilma! Esto que planteas no es lógico, el bien común, la equidad, el diseño de servicios….

P-¡Pedro Picapiedra! Acabo de leer “1984” de Orwell. Ayer un colaborador de Medfam, llamado Zurita, lógicamente argentino “atrasado”, nos recordaba que la S.S. solicitó a los médicos alemanes una lista de sus “defectuosos”, que luego pasearon, para pasar el rato…..

M-Vamos a terminar porque no llegamos a un acuerdo. ¿Quieres o no hacerte los análisis y la placa?

P-Eso depende de lo que los necesite, pero nunca si has de hacer algún registro.

M-Creo que empieza a ser necesario que te cambies de médico.

El 13 de octubre de 1307, Felipe II, el hermoso, rey de Francia, dio orden a todos sus alcaldes, guardias y soldados de detener, escoltar y encarcelar a todos los templarios. Una semana más tarde el templario que no había huido, estaba detenido.


La historia se repite y se repetirá, porque en el fondo es un problema de principios.

¿Cuantos principios individuales se violan bajo las falsas apariencias?

El ajedrez es un bonito deporte, lleno de dudas e incertidumbres que nos obliga a tomar opciones que al cabo de pocas jugadas sucesivas, nos demuestra cuales fueron nuestros errores.


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