A la vuelta seguiremos igual o peor, ¡seguro!. Asi que ¿para que preocuparse?
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Nadie posee un observatorio de "la vida" tan privilegiado como el desarrollo profesional de un médico de atención primaria en ejercicio. Porque estas páginas quieren ser una expresión de lo que observo las llamo: "Desde mi balcón”






En 1513 el registro de la ciudad de Wittenberg revelaba una población de unos dos mil habitantes: 172 burgueses autorizados para elaborar cerveza, 210 pequeños propietarios de casas, 26 de ellos en los suburbios, y 56 granjeros (no sujetos a impuestos), lo que supone que solo 382 personas pagaban impuestos.
Había dos monasterios con sus monjes y sus congregaciones, junto con la famosa iglesia del castillo, famosa por su colección única de 5.005 reliquias. Entre estas, convenientemente anunciadas y divulgadas, había pedazos de la zarza ardiente de Moisés, 9 espinas de la corona de espinas, 35 fragmentos de
Aquí se desenvolvía un fraile, da igual de que especialidad, que para ganar la indulgencia plenaria decidió viajar a Roma. Si una ciudad de mil habitantes poseía tal potencia redentora, imaginemos lo que era una ciudad de millón de habitantes, en la que tenía la sede y domicilio el descendiente directo de Cristo.
Decidió viajar porque no poseía las pasta para pagar a otro y así ganar el cielo según pecunio........., y sobre la integración de la homeopatía como especialidad en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, una cuestión presentada por Rosa Nuria Aleixandre, senadora de Convergencia y Unión.
Ante el interés de Aleixandre por saber cuándo se abordará esta cuestión en el Consejo Interterritorial para saber si se incluirá o no entre los servicios públicos, Soria equiparó la homeopatía y la medicina natural, "cuestiones complicadas de regular porque requieren tener presente a profesionales, pacientes y terapias. En cualquier caso, la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias no autoriza a los profesionales de la homeopatía realizar diagnósticos y la validez de esta norma no se modificará hasta que se renueve el informe realizado por el Instituto de Salud Carlos III en 2000 sobre esta cuestión. Sólo cuando se garantice la eficacia, la efectividad, la seguridad del paciente y la aptitud de los homeópatas valoraremos la posibilidad de incluir esta asistencia entre los servicios ofrecidos por la Administración Pública".
La homeopatía, por tanto, no se incluirá hasta la próxima revisión del catálogo de especialidades que cubre la Seguridad Social y tendrá que ser pedido por alguna comunidad autónoma, ya que de no ser así, la propuesta, según Aleixandre "no será interpretada como algo importante. Soria cree que todavía hacen falta más estudio clínicos que evidencien las bondades de la homeopatía y estoy de acuerdo, pero no coincido en su planteamiento de equipararla con las terapias naturales, un terreno bastante más resbaladizo que la homeopatía como ya ha comprobado la consejera de Cataluña Marina Geli, que intentó poner en marcha un decreto regulador con el que sólo ha conseguido dejar descontento a todo el mundo. Es un paso adelante que al menos se plantee la inclusión de esta asistencia, pero tiene que saber que el 15 por ciento de la población utiliza remedios homeopáticos, solos o combinados con la medicina tradicional, algo que ya está regulado y contemplado en los catálogos de Francia, Alemania e Inglaterra".
Tomado de Diario Médico.
Espero que esto sea un capotazo del ministro, porque a todas luces lo de la tal de CiU es una columpiada de muchos.....
Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del
paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y
documentación clínica
Fecha de publicación: 15-11-2002
Articulo 1
2. Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter
general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El
consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una
información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la
Ley.
Definiciones legales. Paciente: la persona que requiere asistencia
sanitaria y está sometida a cuidados profesionales para el mantenimiento o
recuperación de su salud. Usuario: la persona que utiliza los servicios
sanitarios de educación y promoción de la salud, de prevención de
enfermedades y de información sanitaria.
CAPÍTULO II El derecho de información sanitaria
Artículo 4. Derecho a la información asistencial.
1. Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier
actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre
la misma, salvando los supuestos exceptuados por la Ley. Además, toda
persona tiene derecho a que se respete su voluntad de no ser informada. La
información, que como regla general se proporcionará verbalmente dejando
constancia en la historia clínica, comprende, como mínimo, la finalidad y
la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.
2. La información clínica forma parte de todas las actuaciones
asistenciales, será verdadera, se comunicará al paciente de forma
comprensible y adecuada a sus necesidades y le ayudará a tomar decisiones
de acuerdo con su propia y libre voluntad.
3. El médico responsable del paciente le garantiza el cumplimiento de su
derecho a la información. Los profesionales que le atiendan durante el
proceso asistencial o le apliquen una técnica o un procedimiento concreto
también serán responsables de informarle.
Artículo 8. Consentimiento informado.
1. Toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el
consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la
información prevista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias
del caso.
2. El consentimiento será verbal por regla general. Sin embargo, se
prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica,
procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general,
aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de
notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
3. El consentimiento escrito del paciente será necesario para cada una de
las actuaciones especificadas en el punto anterior de este artículo,
dejando a salvo la posibilidad de incorporar anejos y otros datos de
carácter general, y tendrá información suficiente sobre el procedimiento
de aplicación y sobre sus riesgos."
¿Y como cumplirán los homeópatas con esta ley?
¿Informarán de efecto placebo de su terapia o retirarán el tratamiento convencional?
¿Que pruebas aportarán?
Siguiendo en el ámbito de la Etnopsiquiatría, y más precisamente, en el subcontinente indio, nos encontramos con un nuevo síntoma psiquiátrico, la Asneezia[7] o incapacidad de estornudar. Este curioso término se construye con "a" (prefijo privativo) y "sneeze", que es la palabra inglesa para el estornudo. Parece que dr Schuckla, el clínico que ha aislado este síntoma, no ha podido encontrar el término griego o latino para estornudo y ha optado por una solución, inicialmente provisional, que resulta tan heterodoxa como difícil de traducir al castellano (¿anestornudia?)[8]. La asneezia es un síntoma, y como tal corresponde a una vivencia y una queja subjetiva del paciente. El dr Shuckla explica acertadamente que este síntoma debía individualizarse obligatoriamente en India, ya que es costumbre allí esnifar tabaco refinado para provocar estornudos. Igualmente, en la tradición médica india tenía un gran valor el estornudo, y con el fin de restablecer el equilibrio de los humores se aplicaban cocciones de hierbas para aflojar la flema y permitir su expulsión por vía nasal, a través del estornudo.
Según el Dr Schuckla, la asneezia se da especialmente en la esquizofrenia (37.8% de los pacientes) y en la Depresión Endógena (43.4%); en esta última entidad, además, la asociación con la asneezia es significativa. En una aportación posterior[9] se hace hincapié en la marcada prevalencia de la asneezia en la depresión endógena (especialmente la involutiva) y se especifica que el síntoma desaparece al remitir el cuadro en cuyo marco se presenta. Igualmente, se señala la especial prevalencia de la llamada "Tríada asneezica", en la que la asneezia se acompaña de inexistencia de catarros y de sensación de mareo.
Con todo, parece que existen evidencias que apuntan que el interesarse por la función esturnudativa del paciente tiene su intríngulis. Como recuerda el dr Shuckla, el paciente esquizofrénico no suele tener alergias por inhalación y por lo tanto apenas estornuda, "incluso en la estación de la fiebre del heno". Este dato nos llevaría a inferir, en pleno arrebato psicobiologicista, que algo debe pasar con la histamina de estos pacientes. Pues bien, así es: En los pacientes esquizofrénicos se ha documentado en los episodios agudos una disminución de la histamina sérica, que regresa a valores normales con el tratamiento neuroléptico. El dr Shuckla recoge al efecto un curioso experimento llevado a cabo por otros dos autores para evaluar el reflejo de estornudo de los pacientes esquizofrénicos[10]. Para ello utilizaron un potente estornudador (una sustancia provocadora de estornudos), contenido en una botellita que se abría en las propias narices de los pacientes. El experimento, desgraciadamente, hubo de suspenderse por incompatibilidad entre su diseño y los investigadores, que no podían evitar estornudar cuando entreabrían la botella a una distancia del largo de sus brazos. Eso sí, los pacientes seguían sin estornudar, lo que en cierto modo confirmaba la hipótesis.
Siguiendo con la nariz, los drs Jefferson y Thompson, sugieren la existencia de un nuevo trastorno, la Rinotiloexomania, o hábito de meterse el dedo en la nariz[11]. En su introducción estos autores nos recuerdan que algunas conductas que en su día no fueron consideradas más que hábitos inadecuados y groseros, como la tricotilomanía o la onicofagia, han merecido con el paso del tiempo la categoría de síntomas –o incluso trastornos- psiquiátricos. En esta línea sugieren que las prospecciones nasales, aunque no suelen pasar de ser una práctica benigna (a common benign practice), podrían ser a veces un problema psiquiátrico, por ocupar excesivo tiempo, dar lugar a situaciones socialmente comprometedoras o generar problemas físicos secundarios.
Así, presentan los resultados de un cuestionario desarrollado al efecto que remitieron a 1000 ciudadanos de su comunidad elegidos al azar. De los 254 sujetos que lo respondieron un 91% acostumbraba a meterse el dedo en la nariz en la época en que se pasó el cuestionario, pero sólo el 75% tenía la impresión de que se trata de un hábito generalizado. Un 1.2% se metía el dedo en la nariz al menos una vez cada hora; dos sujetos invertían entre 15 y 30 minutos cada día en estas tareas, lo que no es nada comparado con las dos horas diarias que entregaba a tales menesteres otro sujeto. Dos personas llegaron a producirse perforaciones del tabique. Entre las conductas asociadas destacan el arrancarse padrastros (25%), pellizcarse granos (20%), morderse las uñas (18%) y arrancarse el pelo (6%). Otros datos de interés: el dedo más utilizado para llevar a cabo esta tarea era el índice (65.1%), seguido del meñique (20.2%) y el pulgar (16.4%). Una vez extraído el trofeo, la mayor parte de los sujetos acostumbraba a examinarlo antes de emplastarlo en un pañuelo (90.3%), tirarlo al suelo (28.6%), pegarlo a algún mueble (7.6%) o, simplemente, comerlo (8.0%).
La conclusión es que en algunos sujetos (los autores aportan algunas "viñetas clínicas") esta conducta llega a representar un serio problema, que merecería la consideración de entidad psiquiátrica (rinotiloexomania). Al parecer, los demás, no alcanzamos la categoría de enfermos y nos quedamos en la de guarros. Eso sí: parece que somos legión (91% de la población).
Si hablamos de la nariz, no nos queda más remedio que considerar, aunque sea por un momento, los olores. Y es que el olor que desprende cada individuo parece ser un factor importante para explicar la susceptibilidad a picaduras de mosquitos. Al parecer, los sujetos cuyas glándulas apocrinas inguinales producen cantidades importantes de L-lactato resultan irresistibles para el Aedes Aegypti. El lactato en sí mismo no es suficiente, ya que se requiere la participación del dióxido de carbono. Existen además otros factores de riesgo para los picotazos, como el tamaño corporal, el sexo masculino, la edad (los mosquitos prefieren los adultos a los niños), el movimiento y los colores oscuros. Por lo tanto, un varón adulto, grande, productor de lactato, que haga footing (movimiento, CO2) embutido en un chandal oscuro, se encuentra en máximo riesgo de acribillamiento[12]. Este es, sin duda, un más que concluyente argumento contra el deporte compulsivo.
Sin embargo, una aportación[13] matiza notablemente este retrato robot de la víctima ideal de los mosquitos. El dr Knols explica que al menos en el caso del Anopheles Gambiae, conocido vector del paludismo, el olor más atractivo procede de los pies. De hecho, el autor y unos colaboradores han conseguido atraer al mosquito utilizando como cebo queso Limburger que, según explica, despide un olor que recuerda poderosamente al que emana de los pies. El motivo de esta similitud odorífera parece residir en que las hendiduras interdigitales de los pies suelen estar colonizadas por una bacteria, Brevibacterium epidermidis que resulta ser un pariente cercano del Brevibacterium Linens, que a su vez es la que interviene en la producción del queso en cuestión. La aplicación práctica de este hallazgo es clara: El propio autor sugiere la utilización de trampas que utilicen como cebo el queso, como se ha hecho toda la vida para atrapar ratones.