Para el "Joven aprendiz"
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domingo, 28 de noviembre de 2010

La “testeadora” de “Inventos”


Tengo una paciente, a la que conocí ya de cierta edad,
que tiene una hija que se ha hecho mayor,
que tiene un marido enlace sindical,
que tienen un hijo, que tiene un amigo en el gran hospital.

Hace ya años tras las varias reagudizaciones de sus procesos bronquiales, la hija con marido enlace sindical, que tienen un hijo que tiene un amigo en el gran hospital, me solicitó que su madre estaría “mejor con oxígeno en casa”, “...no tiene criterios y lo debe de indicar el que sabe de pulmones”, respondí.

Cuatro días más tarde de aquella reagudización sabática por la que fue llevada al servicios de urgencias del gran hospital, la paciente volvía a casa con un magnífico aparato de aire comprimido con pauta de oxígeno a 1,5 litros 16 horas. Comprendí que para la hija cuyo marido era enlace sindical con un hijo que tiene un amigo en el gran hospital, no había criterio que se opusiera a lo que debe ser.

La paciente que tiene una hija, que tiene un marido enlace sindical, que tiene un hijo que tiene un amigo en el gran hospital, había conseguido un mecanismo de telealarma que se coloca sobre el pecho de la paciente a modo de medallón, que apretando con la mano en caso de necesidad, dispara una alarma a no se sabe que destino y a la que debí advertir: “…no cojas a la biznieta en brazos no vaya a ser que dispares la alarma.” A lo que respondió: “¡ah no, no!.” . Y ya tenemos a la bisabuela separada de la biznieta.

Mi paciente fue cumpliendo años, verdadera enfermedad sin tratamiento de la que penden las complicaciones que fueron apareciendo, primero fueron descompensaciones cardiacas que se trataron en casa, los IECAs le producían tos y los ARA-II también, los betabloqueantes mareos y bradicardia y la aldosterona muy mal en el estómago. En una de las descompensaciones sabáticas fue a parar a esos servicios modernos de la evidencia, del que salió con diuréticos de asa como los que llevaba antes del ingreso pero con un mensaje claro: “…la paciente no necesita pasar por urgencias, la próxima vez la traen aquí directamente o me llaman a este teléfono sin ningún problema.”


Ya tenemos a la paciente en casa con su máquina de aire comprimido, su aparato de telealarma y un recurso de reserva de cama  en el gran hospital en un servicio para enfermos crónicos con medicina basada en la evidencia y el tiempo siguió pasando.

Se asistieron dos descompensaciones a las que respondió, pero la tercera que apareció por sorpresa y fue a su cama reservada en el servicio de crónicos con la medicina basada en la evidencia, del que salió al poco tiempo con el mismo diurético y el mensaje “para control por su médico de familia.”

Los mese son años en estos casos y pasaron, en su momento el médico de familia le pidió una analítica urgente y descubrió una hemoglobina de 6, “..joder y ahora pierde, este fallo es secundario!!!”, la situación no era buena y así se lo hizo saber, nuevamente el 112 trasladó a la paciente pero esta vez la respuesta fue más contundente: “…esto aquí no, un equipo de hospitalización domicilaria se encargará de la paciente en su domicilio.”

Y así la paciente, con la máquina de aire comprimido, el aparato de telealarma, los diuréticos de asa, la palomilla con reservorio, la morfina cada 4 horas, la benzodiazepina de mayor potencia y el equipo de hospitalización domiciliaria, para sorpresa de todos tomó la decisión de recuperarase de natural expontáneo. Casi puedo asegurar que lo hizo para dejar fuera de las estadísticas, a la máquina de aire comprimido, la telealarma, al servicio dedicado a los crónicos con todas la evidencias del gran hospital, al servicio de hospitalización

Pasaron los días y su medico de familia recibió el jueves un aviso de visita domiciliaria. La paciente se había levantado por la noche desorientada mostrando cambios en el carácter y el comportamiento, era evidente de que el problema era nuevo y aquella casa de pulcro suelo de pinki brillante, con paredes impolutas, no soportaría los embates del problema que presentaba la paciente de larga biografía y su “….no me ha gustado como me han tratado por cosas que no recuerdo.” Por más que expliqué que era lo normal a determinadas edades que su asistencia requería fuertes dosis de tolerancia y comprensión…., en una tarde sabática, la paciente que tiene una hija que se ha hecho mayor, que tiene un marido enlace sindical, que tienen un hijo que tiene un amigo en el gran hospital fue trasladada por el 112 al servicio de urgencias del gran hospital.

Hoy ya en casa, con su máquina de aire comprimido, su medallón de telealarma, de alta en casa del gran hospital, atendida nuevamente por el servicio de chofer y coche, el marido enlace sindical acude a la consulta:
-“…a la abuela le dieron el alta, no te han dicho nada.”
-“¡No, a nosotros nunca nos dicen nada!”
-“Vengo porque me han dicho que me hagas un informe nuevo de dependencia, a ver si la ingresamos en alguna residencia.”
-“Vaya pues te lo podían haber hecho, en el servicio de crónicos, en el de la evidencia, los de chofer con coche o en urgencias del gran hospital.”
-“¡No, me han dicho que tienes que ser tú.”

Y recordé:

Tengo una paciente, a la que conocí ya de cierta edad,
que tiene una hija que se ha hecho mayor,
que tiene un marido enlace sindical,
que tienen un hijo que tiene un amigo en el gran hospital.
Ni el brillante pinki, ni las pulcras paredes,
soportarán los embates de esta desinhibición frontal.

Entre todos la cuidaron y ella sola se murió.





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domingo, 5 de septiembre de 2010

¡Joder con María……!!! y mi contención por no perturbarle.


Como se habían debilitado las reservas vinícolas de mi casa, opté por acercarme a la hipersuperficie comercial en la que me abastezco del líquido báquico.

Circulaba por los pasillos en busca del limpiacristales cuando como si de una aparición se tratara, se cruzó ante mi una mujer menuda, de melena corta con teñido domestico color azul, con camiseta del mismo color, pantalones vaqueros recortados a la manera de los llamados piratas y calzando una “bambas” rojas sin cintas, de su brazo agarrada otra mujer de parecido similar a ¡mi María!.

Sentí un impulso de saludarle porque su vista me trajo a la memoria su característico acento:
“..que maaju es uteed, Dostóó!!!!”. Pero me contuve.

Mientras recorría los pasillos entre los estantes iba recordando:
-Mira que hace años que no la veo, es posible que con los cambios de médicos  le hayan cambiado, pero no se….. o tal vez no acerté en alguna cosa…..
-La última vez que la ví fue cuando me dijo que se iba “…a Tarraaagoonaa, que allíí tengo una hija, mu bien casááá y vamos a Andooorra, ¿quiere que le taiiiga algoo?”
-No, yo lentiendu, si me lo da po escritu me lo leea mi nietaaa, que e muu lista, dostóó”. Ahora me voy a Tarraaagooona.

Después le perdí de vista y no la he vuelto a ver hasta este momento del hipersupermercado.

Al día siguiente al abrir el ordenador lo primero que hice fue buscar a María y sorprendido comprobé que estaba asignada en el cupo, consulté su historia que estaba vacía salvo una visita en el 2004.

Ahora la había vuelto a ver, con su pelo azul, sus pantalones “pirata” y sus zapatillas rojas, caminando rápido por la hipersuperficie con su hija del brazo.

Nada destable en el caso pero María tiene 92 años, tres mese y siete días y no quise perturbarla, no sea que por entrar en relación con la medicina fuese a joderle la vida.




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miércoles, 28 de julio de 2010

La mañana venía apretada.

La mañana venía apretada, demanda compleja, agenda llena y a las 13,30 sesión a mi cargo.


Había decidido no utilizar ppt, así que de una manera clásica utilizaría la blanca e impoluta pizarra de 2,30 x 1,50 m.

En estos casos las sesiones deben de tener una prolongación en el tiempo y los conceptos se deben de colocar a lo largo del discurso.

El residente me había liberado su media jornada, pero en el transcurso de la mañana la hija de María había llamado tres veces, lo que interpreté como un: “..te recuerdo que tienes que venir” y decidí: “iré mañana”.
María es una paciente especial, de avanzada edad, es víctima de una de esas enfermedades de curso lento pero pertinazmente progresivo que te deja en situación de impotencia siempre.

La biblioteca donde hacemos las sesiones se llenó de uniformes y batas, mientras desarrollaba el tema me preguntaba: “...vaya llenazo, pero bueno…”.

Al finalizar me felicitaron por la exposición y mi ego desconfiado se sintió satisfecho.

La primera visita que hicimos juntos el residente y yo al finalizar la jornada del día siguiente fue a María, tras la espera después de tocar el timbre, la puerta se abrió y la cara de la hija de María me informó de que algo pasaba.

-¡Hola!
-¿Vienes hoy? ¡ayer fue cuando te necesitamos!

Y siguió una larga lista de quejas. No dije nada, escuche y según las iba narrando comprendí que tenía razón, cuando terminó no me justifiqué, le pedí disculpas a María y a su hija.

Al final de la escalera le comenté al residente: “…puedes ser lo que quieras, dar las mejores sesiones, el más listo de la clase, pero si fallas aquí, lo demás es una mierda!”

Su silencio me hizo comprender que había entendido el mensaje.


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martes, 18 de mayo de 2010

Del Parkinson a las crisis hipertensivas.

I Congreso de la blogosfera sanitaria

Maria, una paciente pluripatológica de 83 años, ha conseguido tras reiteradas tomas de tensión elevadas ser vista en el fin de semana, en dos ocasiones por el médico de urgencias en el domicilio y una asistencia en el servicio de urgencias hospitalario, que es donde saben y se ha conseguido objetivar varias crisis hipertensivas que han sido tratadas con reiterados captopriles sublinguales y con el requerimiento a su médico de familia de que sean controladas.

Conozco a María desde que tenía 63 años y me resulta extraña esta demanda de asistencia cuando los cuadros que presenta, parkinson, HTA, depresión por duelo, artrosis, tendinitis del manguito de los rotadores, están adecuadamente controlados.

Por razones que no vienen al caso cuenta con un tensiómetro automático  y gusta de saber cual es su tensión arterial, preguntando siempre: “¿porqué no tengo siempre la misma tensión?”.   
Es que con la edad nos hacemos reacios a que nos cambien las zapatillas de casa, ¡las viejas eran las buenas y estas no son lo mismo!.

Las cifras que me presentan son para tener en cuenta, varias mayores de 200 en sistólica, tras captopril 50 consiguen 180 junto con gran malestar por parte de María.

Y con todo ello procedo, cojo su aparato y tras sentarla adecuadamente, le descubro el brazo, coloco el manguito tres cm sobre la acodadura del codo, localizo el pulso braquial y cuento la frecuencia, 58 latidos por minuto, ¡no está nerviosa!,  hace una hora que ha orinado y media hora que ha terminado de comer.
Antes de apretar el botón localizo el pulso radial y confirmo 58 por minuto pero percibo que el temblor del parkinson me dificulta la identificación del pulso radial.
Aprieto el botón del aparato automático y este comienza a llenar el manguito, pierdo el pulso radial en torno a los 150 mm y espero, el aparato sigue subiendo hasta 240 mm y comienza a bajar, al llegar a 184 mm aparece un ritmo que me identifica como cardiaco, por mi parte no percibo el pulso radial que comienzo a detectarlo a 154 mm, el aparato sigue con su labor y finalmente me da los datos, sistólica 186, diastólica 84 mm, pulso 84 pulsaciones.

Mi primera conclusión es: ¡algo no cuadra!, y opto por repetir con mi aparato, casualmente calibrado la víspera, sin decir nada.

Coloco el manguito con cuidado, localizo el pulso de la radial y percibo la misma dificultad, cuento el pulso 54 por minuto y aprieto el botón, el manguito comienza a llenarse, pierdo el pulso en torno a 150 mm, el aparato sigue hasta 220 y comienza a bajar, a los 186 mm me anuncia un ritmo de pulso, detecto el primer latido en el pulso radial a 152 y continúa bajando, al final me da la lectura de sus datos, sistólica 186, diastólica 86, pulso 86 latidos.

Y concluyo:
María estos aparatos no sirven para tomarte la tensión, el temblor de tu parkinson el aparato lo identifica como si fuera el pulso, porque también son rítmicos y confunden al aparato, además por eso cuando te dan esa medicación debajo de la lengua te baja la tensión y tú te encuentras mucho peor. La tensión está bien no le des mas importancia.

(¡No, la paciente no tiene fibrilación auricular!)

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lunes, 10 de mayo de 2010

Y pensé: “¡no entiendo a las mujeres!”.


Como siempre para evitar indiscreciones la paciente es María y su esposo José.

Se trata de una entrañable pareja de analfabetos, cuando ella declara: “…no lo escriba que no se leer, haga una marca.” Y él lo disimula descubriendo: “…el periódico, pero si ya no veo nada”.
Octogenaria ella y un lustro menor él. Su origen en las dehesas extremeñas, expulsados a la búsqueda de mejores horizontes, cuando describen el hambre que ellos pasaron, pero aún recuerdan su pueblo y son amigos de sus amigos.
María sale de una enfermedad que suele cursar lenta pero de evolución favorable, que en ella se ha hecho más larga por su evolución tortuosa; lo ha pasado mal.
Ambos acuden a la consulta a la revisión de María, que está muy contenta por lo bien que se encuentra, enseguida me doy cuenta que José está inquieto.

Después de explorar a María que además me enseña la cicatriz ya cerrada, comienza a vestirse detrás de José que inclinándose sobre la mesa me dice:
José(J)- Dostor, porque tú eres nuestro dostor, ¿qué tal está mi María?
Medico(M)- Mejor, solo hay que verle la expresión de la cara, esta es casi la María de siempre.
J- Pero dostor, porque tu eres nuestro dostor, yo he estado mucho tiempo con el cuerpo como muerto y la he “respetao”, pero ahora es que se me alegra el cuerpo, sin hacer nada se me alegra…

Mientras José sigue hablando María se ha colocado a su espalda y me hace gestos de negación con la cabeza y por si no he entendido el mensaje comienza a agitar los brazos, ora el uno, ora el otro, al final consigue abrocharse la blusa y se sienta junto a José que continúa su relato.

….se me alegra y uno quiere saber si puede o no tener relación con su mujer, porque tú eres nuestro dostor.
M- Pero José, aunque María está mejor, no está curada…
María(Mar)- Eso, eso, ¡que yo no le he dicho que no nunca, eh!
J- Pero las necesidades del marido…
Mar- (en voz baja, que justo llego a oir) ¡Pues que se vaya con la negra!
M- Bueno antes de nada, creo que es conveniente que tratemos este tema por separado, un día vienes tú y al día siguiente María, después hablaré con los dos.
J- Yo le estoy consultando a nuestro dostor….
M- ¿Os parece bien?

Pasados unos días y ya habiendo pasado José acude María.

M- María lo de la negra una tontería, nada que te pueda inquietar.
Mar- Ya sabía, pero es que le da por pagar cafés a todo el mundo…
M- ¿Y tú que me dices?
Mar- Yo bien, le digo que nunca me he negado.
M- Ya María pero con la edad eso se seca y puede ser irritante, podría darte una crema que te ayudaría.
Mar- ¡No, no, yo no me pongo nada!
M- ¿Pero tú como te lo pasas?
Mar- ¡Bien, me lo paso bien!. La verdad es que tampoco soy….., como mi amiga…..
M- ¿Cómo?
Mar- Como una amiga. Es que tengo una amiga del pueblo que vive en Vitoria y se quedó viuda hace muchos años, cuando éramos jóvenes y cuando fuimos al funeral se me echó a llorar y me decía: ¡Ay María! que voy hacer, que voy hacer ahora……….., ¡me meto puta!. 
Luego encontró pareja y se volvió a casar.

Y pensé: “¡no entiendo a las mujeres!”.

Dedicado a Luis Lozano.



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miércoles, 15 de abril de 2009

¿Normal o Anormal?

Pedro tiene la edad de llevar poco tiempo afeitándose.

Es alto para mi corta estatura, tiene un andar seguro y nunca se equivoca involuntariamente, si acaso "no entendió la pregunta", como casi todos los que hemos pasado por esa dulce y cambiante adolescencia.

Pedro alarga el brazo y me entrega un sobre abierto con los resultados de la prueba,
tras leerlo despacio, concluyo que debe ser repetida.
Se trata de una gastroscopia que le fue solicitada para confirmar o descartar una intolerancia al glúten, con tan mala suerte que quién tomó las muestras olvidó que debe introducirse el tubo de endoscopia en el duodeno de donde deben ser tomadas las muestras, siendo irrelevantes las de esofago y estómago.

Me dirijo a Pedro y le digo:

M- ¡La cagamos Burt Lancaster!. La vamos a tener que repetir.

Pedro(P)- ¿Cómo?. Conmigo no cuentes, yo estoy bien, me la hice para que me dejaran de dar la bara.

M- Te entiendo, pero es importante saber....

Interviene Lutero, el R4.
L- Es importante hacer el diagnóstico para poder hacer las correcciones dietéticas.

P- Yo estoy bien, no necesito comer ese pan que come mi hermana.

M- ¿No le oyes que está bien?. Anda Pedro dile cuantas veces vas a cagar.

P- ¡Lo normal!...., pues tres o cuatro.

M- ¡Pues claro normal, si además te encuentras bien! ¿y cuando comes pizza?

L- ¡Tres o cuatro!, ¿y eso te parece normal?

M- Pues claro que es normal, si lo ha hecho siempre, ¿y que pasa con la pizza?

P- Un par de veces más.

M- Pues normal.

Para este momento Cenicienta, la R4 veterana, ya se está partiendo de risa sentada en la camilla.

M- A ver Pedro ¿a tus amigos o a tí no os llama la atención que estés casi con la taza atada al culo?

Pedro no responde, lo que estimula a Lutero otra intervención.
L- No es normal. Te tienes que repetir la prueba, es muy importante....

Pedro insiste.
P- Yo estoy bien, me la he hecho para que mi hermana me deje de dar la bara, esa si que está mal con esas mierdas que come.

M- Vale Pedro, lo tuyo es normal y te encuentras bien, pero ¿no hablas de esto con tus amigos?. A ver, ¿ellos cuantas veces van a cagar al día?.

Se hace un silencio expectante y contesta:
P- ¡Joder, pero es que ellos son unos estreñidos!

Y a Cenicienta se le escapan las carcajadas.

M- Así tenía que ser, "puritos estreñidos". Recuerda esto sigue pendiente, ¿te comprometes a volver cuando te den las vacaciones y retomamos el tema?. El problema es que no se te detecta en la analítica y conviene que sepas si tienes la intolerancia o no la tienes, después tú decides, pero ¿te comprometes a volver?

P- Bueno ( y mirandole a Lutero finaliza), pero lo mío es normal.



Epi- Blas, me siento raro, me pasan cosas que no les pasan a los demás.

Blas- Epi eso es normal.

Epi- Pero Blas, ¿a ti te duele ahora este dedo gordo?.

Blas- No, porque es el tuyo, no es el mío.

Epi- Ves sólo a mi me duele el dedo gordo.

Blas- Epi, eso no es normal.

Epi- Pero Blas, ¿normal no es lo que les ocurre a los demás?

Blas- ¡Sí, Epi!, pero quiero decir que es normal lo que les pasa a los demás, pero también es normal que te sientas raro.

Epi- ¡Ves Blas, soy anormal!

Epi desconoce las mil y una lecturas de la curva de Gauss, de la misma manera que nosostros olvidamos los diferentes conceptos de normalidad y con demasiada frecuencia llamamos anormales a nuestros "normales".



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viernes, 6 de marzo de 2009

¡Me mandarás al cardiólogo!

María (porque todas tendrán el mismo nombre, para que no sea posible su identificación), tiene la friolera de 85 tacos, con buena salud, autosuficiente, con una correcta elaboración de los pensamientos y de las ideas. Castellana vieja, de carnes magras y prietas, con un carácter recio y directo.

Acudió a la consulta demandando que a ella nunca la miraba, ¿cómo sabía ella si estaba bien o mal?; ¿qué médico era yo si hacía años que no le pedía ningún análisis?
Consulté la historia y le respondí:

Médico (M)- María si estas sana, ¿para qué quieres unos análisis?

María (P)- ¿Y como sabes que estoy sana?

M- Porque no me cuentas nada nuevo.

P-Vaya médico. Así solo con mirarme, no me miras ni la tensión ¿y si la tengo alta?

M- Vale María, si te quedas contenta con unos análisis te los pido.

P- Algo tengo que no puedo dormir.

M- Bueno María. Que a tu edad quieras dormir de 9 de la noche a 9 de la mañana, eso es más manía que insomnio. Si durmieras todo eso, dormirías más que un niño de teta.

P- Pues algo tengo en el corazón, que todas las noches me lo oigo. Así que mírame el corazón, con eso que sale un papel, que nunca me lo has hecho…..

M- María, que no te hace falta.

P- Pues quiero que me lo hagan.

Y salió de la consulta con un completo.
Pasados los días me la encuentro en la puerta del centro y comienza:

P- Siempre que voy nunca estás. Ya le he dejado a tu compañero para que lo veas porque no me fío.

Subo las escaleras entro en la consulta y le pregunto al residente:

M- ¿Qué te ha pasado con María?

Residente (R)- ¿Con María? Que estaba solo y he empezado la consulta. Le digo que pase y venía a por los resultados y con el electro, me tira todo el papel del electro y me dice:

P- ¡Ahora me mandarás al cardiólogo!

R- ¿al cardiólogo para qué?

P- Porque ese papel tiene rayas muy raras y seguro que no lo sabes leer.

María la próxima vez hará el diagnóstico, más "por "vieja" que por diabla" o "la que tuvo, retuvo y guardó para la vejez".






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jueves, 24 de abril de 2008

Pero ¿Qué quieren los pacientes?

Había terminado un curso de educación para la diabetes y llegaba muy motivado al trabajo cotidiano.

Se acercó por la consulta José, diabético, con su tradicional mal control y comencé a ensayar la puesta en práctica de las habilidades adquiridas, es decir, el trabajo.

M- José, esto no parece bien controlado y la diabetes…..lo importante es el control!

José (lacónico)-Ya

M-Vamos ha empezar por el principio……..La dieta.

José (lacónico)-Ya. Pues como lo que como…….. y sigo comiendo.

M-Vamos a………….Personalizar la dieta.

Y le diseño una dieta personalizada en gustos y equilibrada en calorías y cantidades, un curro……Vuelve en un mes.

Transcurrido el tiempo M-¡Hombre José! ¿Cómo te ha ido?

José (lacónico)-Bien.

M-Vamos a pesarte…… ¿pero José que ha pasado, has engordado 1 kilo?

José (lacónico)- Bueno.

M- ¿Has hecho lo que quedamos?

Jasé (lacónico)-Sí!

M- Volvamos a empezar,…………….., el ejercicio.

Tras repasar su actividad, le invito a incrementarla, tanto en los aspectos no reglada como en el compromiso de dedicar media hora al día a su ejercicio cotidiano……Vamos otro curro.

José (lacónico)- Bien, ya veremos.

M- Venga, ánimo y vuelves en un mes.

Al mes siguiente:

M(convencido de su acierto)- ¿Cómo te encuentras?

José(lacónico)-Como siempre.

M-Vamos a pesar……Bueno por lo menos no has ganado peso. ¿Has hecho lo que acordamos?

José-No he podido.

Y comencé a repasar ante él los acuerdos……la dieta……el ejercicio……y aparece la variable. ¿Cómo calculas las cantidades?

José- Por poco más o menos.

M- Claro José, ¡hay que medir!………..cómprate una báscula, pero para que pese con precisión es necesario que como mucho mida hasta 300 gramos, la puedes comprar en……..y vuelves el mes que viene, de paso te haces estos análisis antes de venir.

Trascurrido el tiempo, los análisis eran como los anteriores.

M-Vamos a pesar……¡has ganado otro kilo! ¿Compraste la báscula?

José(lacónico)- ¡No!

M- Bueno José, te voy a dejar esta báscula que tengo aquí pero te pongo la condición de que la uses. Los análisis están igual, así que no hemos avanzado nada. Volveremos a empezar.

El tiempo pasó y perdí de vista a José, unos años más tarde mientras miraba por la ventana de la consulta lo vi aparcando un mercedes todo terreno, último modelo y pensé: “ha debido de vender algún terreno”.

Sus controles siguen igual, pero él está más deteriorado y con alguna complicación.

No comprendió nunca que este mal vuelve tontos a los listos, dependientes a los autosuficientes y humilla a los invencibles.

Pero lo peor de todo es que me demostró que para él, todo, absolutamente todo, tiene que ser gratis, como para tantos y tantos otros.


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sábado, 1 de marzo de 2008

…¿…? ¡Una pregunta vacía!

Fue en febrero de 1983 cuando recibo un aviso para visitar a Trini, que se encuentra mal y su madre está preocupada.

Trini tenía 10 años, era la tercera de una familia humilde, una niña inquieta, feliz, que jugaba habitualmente en la calle con todos sus amigos y solo era objeto de vigilancia por su “pequeña” talla, aunque ambos padres también eran bajitos.

Cuando la vi me impresionó su mal aspecto. Quieta, un tanto estuporosa, con una palidez cérea y unas pequeñas petequias que recorrían sus piernas. Le di mi impresión a su madre y la envié al hospital, donde le diagnosticaron una leucemia que como única alternativa terapéutica era el transplante medular, por lo que fue enviada a Barcelona, lo que hizo que prácticamente la perdiera de vista como paciente.
En alguna ocasión la vi con una discreta peluca, con un mejor aspecto y jugando en la calle.

La vida me cambió de destinos y al cabo de unos 14 años, en la plaza que desempeño actualmente, se presentó Trini.

Trini (T)- Hola Bilbao, como sabía que estabas aquí y me conoces desde hace tiempo, me he cambiado de cupo.
Médico (M)- Pues muy bien, y que es de tu vida…..

Se había casado, se encontraba bien y lo único que le preocupaba era un aborto espontáneo, pero le estaban estudiando, porque le hacía mucha ilusión tener hijos.
Por ponerme al día de sus antecedentes cogí su historia y la leí con detenimiento. Confirmé que su transplante había costado dos intentos hasta que prendió. Después me sorprendió que fuera sometida a un alargamiento de miembros inferiores, en la que la izda., no evolucionó convenientemente y había producido una asimetría. Una elevación de las transaminasas estaba pendiente de filiación.

A su vuelta:
M- Hola Trini!. Tenemos algunas cosas pendientes, hay que ver como están estos análisis….
T-Pero ya me hacen análisis y están bien…
M-Me refiero a saber porqué está esto aumentado, así que te voy a pedir….. ¿Qué sabes de gine?
T-Ha salido normal ( se refería al estudio cromosómico)
M-Eso está bien….
Mientras pensaba si nadie le había dicho que no era posible que tuviera hijos por las masivas radiaciones a las que fue sometida.

Desde aquella consulta me ha tocado informarle de:
Una hepatitis crónica activa por VHC.
La imposibilidad de tener hijos por la radiación recibida.
Fracaso tiroideo posiblemente secundario a la radiación y/o VHC
Error en la información recogida del análisis cromosómico, porque la muestra era de sangre periférica y correspondía a la de su hermana de la que recibió el transplante.
Alteraciones en la configuración vertebral secundarias a la basculación por asimetría entre las extremidades inferiores.
Cuidados extremos en la exposición al sol y siempre con gafas de sol por la posibilidad de desarrollo de cataratas. Remisión precoz para estudio por posibilidad de desarrollo de cáncer cutáneo
Osteoporosis secundaria a menopausia precoz por insuficiencia ovárica.
Fracaso pancreático con desarrollo rápido de DM, posiblemente secundaria a la radiación. En 1 año evolucionó de glucemias normales a HgA1c 9,8.
Actualmente presenta una disnea de esfuerzo, con espirometría restrictiva, en estudio de difusión de gases, también posiblemente en relación con sus antecedentes.

Hoy es una mujer que debe llevar, aunque no lo hace, una calza, Tomar sus suplementos hormonales, tiroideos, ováricos y su insulina, los bifosfonatos con el calcio y la vitamina D. Cubrirse del sol y no exponerse al mismo sin protección total, cosa que no hace porque no tiene los recursos necesarios. No ingerir alcohol ni en las celebraciones.
Aún queda pensar en el O2 domiciliario, el fracaso suprarrenal y lo que venga, incluidos los antidepresivos.

En estos años me ha repetido insistentemente:
T-¡Joder, no vuelvo más!. Cada vez que vengo me encuentras algo….¡Nadie me preguntó….! ¿Por qué no puedo hacer lo que hacen mis amigas?. Ya se que lo haces por mi bien, pero….(y rompe a llorar)
Su comportamiento es caótico, acude con frecuencia fuera hora, si tiene que esperar, cuando salgo a la puerta, me advierte que se va, etc.

Cuando la veo me pregunto: ¿Qué sentido tiene esto?
Y concluyo: ¡No deja de ser una pregunta vacía!




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martes, 12 de febrero de 2008

...decididamente soy médico de enfermos, no de clientes.l

Un día cualquiera, había comenzado la consulta como otro día cualquiera a las 8,30 horas, las citas en aquella época las tenía programadas cada 10 minutos, al cabo de un par de pacientes abrí la puerta mientras me despido del paciente, cuando me percato de que sentados frente a la puerta estan, Rafael, una mujer joven y Adolfo, el turno era para Rafael.

Este paciente, de 62 años, fue diagnosticado hace seis meses de una neo de pulmón, cuando la relación es buena con el neumólogo, las cosas se hacen a velocidad del rayo.
Primero la sospecha con la placa de tórax, después simultáneamente llamada a radio diagnostico para el TAC con estudio de extensión, analítica con calcio, coagulación, proteinograma (urgente) y concertación, para última hora de la mañana o primera del siguiente, con neumo.
En 48 o 72 horas el paciente ha sido estudiado con broncoscopia y listo para las decisiones terapéuticas del caso.

Así fue la actuación con Rafael, con la mala suerte que la neo, por proximidad a la carina, hacía inabordable la alternativa quirúrgica, su pronóstico solo incluía la posibilidad de supervivencia a 18 meses.

M- Hola, Rafael. ¿Como estás?
R- De p.... madre, ¿pues como quieres que esté?
Por cierto , la última vez que estuve aquí me preguntaste por las relaciones con mi hijo y no te contesté, porque a la señorita que estaba contigo no le importa como me llevo con mi hijo. Pero te voy a decir que me llevo muy bien.
M- ¡Hombre Rafael!. Trataba de identificar si te podía ser útil.
R- Ya, ya se y te lo agradezco, pero para ciertas cosas, mejor a solas. Hay cosas que solo nos incumben a ti y a mi.
M-Lo tendré en cuenta y gracias por tu confianza.

Así continuó la consulta, las experiencias de la quimio y la radio, las anécdotas y por los diversos espacios de los territorios comunes de quienes deben saber con lo que realmente cuentan, y se les hace imprescindible contar con otro ser humano.

Al final....
M-O sea que vienes a renovar la baja y te preocupa si te llaman o no de inspección. Si recibes la carta me lo dices y hablo con ellos.
R-Gracias.

Sale Rafael y llamo: ¡Elena!

Veo que la mujer sentada junto a Alfonso se levanta y entra en la consulta, antes de darme tiempo a cerrar la puerta comienza a quejarse.

E-¡Esto es una vergüenza!. Tengo cita a las 9,10 y son las diez menos cinco, ¡vaya fundamento!.

Me sorprendió, pero pensé:"Esta es nueva en el cupo porque no le conozco, habrá que esperar a que se desahogue". Así que bajé la "re actividad", mientras pensaba en Alfonso.
Ella seguía en su discurso, en realidad no recuerdo las cosas que dijo, cuando percibí que había finalizado:

M-Por comenzar, ¿que le ocurre?
E-Llevo cinco días con picor de garganta........, ¡pues podía haberme muerto!

La exploré con meticulosidad, sin prisa......, solo reparé en que su retrofaringe estaba algo deslustrada. No había adenopatías en todo el territorio cervical, los oídos presentaban una otoscopia normal, al terminar le dije:

M-Ahora tenemos dos posibilidades, una proseguir con la consulta y la otra dejarla para otro día porque han transcurrido sus diez minutos, usted decide.

Se levantó como sacudida por un rayo y no he vuelto a verla.

M-Pasa Alfonso.
Alfonso es un hepatópata crónico portados de los virus B y C...........

Al final de la mañana, con el suceso dando vueltas a mi cabeza, concluí:"....decididamente soy médico de enfermos, no de clientes".



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miércoles, 30 de enero de 2008

Lección para los intransigentes.

Corrían los años de la transición, cuando llegué a mi destino, como Medico de A.P.D. interino en un pueblecito.
Llevaba como seis meses y reparé en que había derivado 6 abortos “espontáneos”, para realizar legrado.
Al cabo de un mes una de las pacientes se presentó en la consulta y desenvolvió de un paquete de “albal” un artilugio, que me confesó que utilizaban para provocar el aborto.
Tenía dos piezas, un tubito fino similar a un catéter grueso y una pera.
Me dije a mi mismo: “Algo está pasando aquí y no me estoy enterando, pero en cualquier caso seis son una barbaridad”.
Me plantee dos abordajes, por un lado dar charlas, a las mujeres en edad fértil, sobre los métodos anticonceptivos y por otro hablar con el cura.
El reverendo imponía por su sola presencia física, alto, delgado, culto y de sotana que destacaba aun más su pelo completamente blanco. Había realizado estudios en Comillas. Así que una tarde me dirigí a su casa y….:
M- Buenas tardes, soy Juan José Bilbao, el nuevo médico.
C- ¡Ah!. Me alegro de conocerle, ya he oído hablar de usted, yo soy Don Ramón.
M- Yo también me alegro y también he oído hablar de usted, siempre bien por cierto…
C-¿Qué le trae por aquí?
M- Pues verá, tengo algún problema que me gustaría compartir con usted.
C- Confieso por la tarde….
M- No, verá no soy creyente. Pero el tema que me trae es de suficiente entidad como para que lo compartamos.
C- Usted dirá.
M- Llevo seis meses y he atendido seis abortos, tal vez no todos hayan sido espontáneos. De hecho la semana pasada una paciente me enseñó el aparato que utilizan, porque lo comparten.
C- Sí, es un problema.

M- He pensado que se trata de un fracaso de los métodos anticonceptivos y tengo la intención de dar alguna charla a las mujeres sobre métodos anticonceptivos.
C- Pero ya sabe que nosotros….
M- No, no tengo intención de generar ningún tipo de conflicto y se perfectamente que las mujeres asisten a la iglesia y a sus actividades, por lo tanto….
C- Pero conocerá los principios que mantenemos.
M-También los conozco. ¿Pero le parece un problema?
C-Claro que me parece un problema y me agrada que lo comparta conmigo.
M- Bueno, a usted cuando se lo consultan que les dice.
C- Pues antes de que lo hagan, les digo que no lo hagan y trato de convencerles.
M- ¿Y después de hacerlo?
C- ¡Hombre! Después de hacerlo les doy la absolución.
Y entendí que Don Ramón, además de cura era sabio.
Dí mi charleta, conté con su apoyo y él con el mío, no hubo más abortos "espontáneos".


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martes, 22 de enero de 2008

¡Porque lo digo yo!

Teresa es una paciente con acento gallego de largo arraigo. Es además una sufridora de reumatismo y arritmia cardiaca por fibrilación auricular que cuenta con 74 castañas.
Un viernes se presenta en la consulta aquejando dolor al orinar, cosa que hace con mucha frecuencia, quedándose siempre con la sensación de insuficiente vaciado vesical.
Medico- ¡Joder Teresa y vienes con esto un viernes!
Teresa- Sí, pero es que no me deban vez hasta hoy.
M- Bueno. ¿Serías capaz de hacer un poco de orina?
T- Sí, creo que sí.
M- Entonces trae un poco de orina en este bote y decidimos.
Al poco tiempo Teresa aporta la prueba. Abro el tarro de las tiras y sumerjo una de ellas en la orina, espero un tiempo breve y comparo la tira con el modelo en el bote, la prueba descubre presencia de leucocitos, sangre y nitritos en la orina.
M- Teresa tienes una infección de orina. Me gustaría hacer un cultivo y saber el bicho que la produce, pero para ello tendríamos que esperar hasta el lunes......
T- Pero llevo así cinco días.
M- En ese caso te pondré tratamiento y luego veremos. ¿Has tenido fiebre o te duelen los riñones?
T- No me encuentro bien y tengo así como una molestia en el costado derecho.
Percibo que Teresa empieza a manifestar su síndrome galaico-portugués.
La exploración es normal y la puño percusión negativa.
M- Te voy a poner un tratamiento con un antibiótico, pero puede haber una interferencia con el “sintrom”, así que el lunes habrá que hacerte un control del “sintrom” y después veremos si hay que modificar la dosis.
Le entrego la receta, le doy las instrucciones de cómo debe tomarlo, lo que debe hacer y le entrego una orden para realizar control de anticoagulación el lunes.
Pasado un rato veo que Teresa vuelve a estar frente a la puerta.
M- ¿Qué pasa Teresa?
T- Que me dicen que no me toca el control hasta dentro de tres semanas y que “porqué” tengo que hacérmelo el lunes.
M- Espera Teresa, dame el volante.
Bajo a admisión y pregunto:
M- ¿Qué pasa con este control de anticoagulación?
Administrativo- Que le he llamado a la enfermera y me ha dicho que porqué tiene que hacer el control.
M- ¡Porque lo digo yo!
A- Eso le he dicho yo.
M- Pues le citas y acto seguido quiero el resultado.
Subo y me dirijo a Teresa:
M- Teresa baja y vienes el lunes a la hora que te digan.



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miércoles, 12 de diciembre de 2007

¡Soy un traidor!


Una llamada de la asistenta social me informa de lo que ya sabía.

Juana de 76 años, ha llamado a los munipas porque le entran y le roban en su propia casa. Los munipas alarmados informan a la asistente social.
Me llama para esto, pero llama a mis superiores cuando me niego a realizar informes para que el INSERSO pague vacaciones de balneario, para eso están los médicos de balneario y si tengo lista de espera, primero los enfermos después los papeles, ¡todo es por detrás!

El caso es que Juana sospecha que le entran en casa a robarle, como será su sospecha que cubre el suelo con periódicos repletos de polvos de talco, que coloca debajo de las ventanas y en las puertas, para después poder seguir las huellas.
Le crea angustia, ansiedad y preocupación, sus hijos y yo estamos preocupados porque la medicación la deja rígida y torpe al desencadenarle crisis de parkinsonismo.
Juana vive en otra dimensión, pero se siente bien y quiere seguir viviendo sola, su problema es un delirio irreal que la tiene confundida.

Estamos preparando entre todos una estrategia de abordaje.

Así las cosas, hoy he recibido una caja grande llena de regalos para la navidad y en su interior una nota escrita a mano, que denota su deterioro pero no su voluntad, en la que he podido llegar a leer, con las faltas de ortografía propias de los ricos de espíritu, que en su camino atravesaron mil y una tierras pantanosas:

Dtor Bilbao
De mi hijos y su madre le desean muchas felicidades
*** en ***mía la su esposa y familia.
Esta que *** saludo
Juana

Y uno por detrás, como una asistente social cualquiera, planeando el abordaje.
¡Soy un traidor!

martes, 27 de noviembre de 2007

Por la curiosidad del "asombrao"!

Con esto de la vacuna del VPH, diferente del VHS, no me puedo quitar de la cabeza algo que no se debe hacer nunca!!!

Acude a la consulta una mujer, da igual su edad, su condición y sus historias.

Según entraba, aprecié un edema en los labios que se me antojaron como de silicona recién implantada, pero al acercarse a la mesa comprobé que se trataba de otra cosa.

M- ¿Que te trae por aquí?
P- ¡Mira lo que me ha salido!

Me aproximé y vi que se trataba de un herpes que afectaba a ambos labios con una reacción inflamatoria importante, pero que no manifestaba mas que mínimas vesículas que anunciaban su presencia.

P- ¡Y no sabes como me duele! ¡Hasta para tragar!

Intrigado por la lesión decidí mirar dentro de la boca. Las lesiones se extendían por ambas caras interiores de los carrillos, las encías, suelo de la lengua y pilares anteriores.

Asombrado, exclamé:
M- ¡Pero que te has metido en la boca!

La mujer no respondió y no insistí, me limité a prescribirle.

Hace algún tiempo me encargaron un trabajo sobre enfermedades infecciosas y elegí como mas liviano, las enfermedades por virus herpes. Entre todo lo que leí destaco, que las poblaciones virales ya no tienen ubicación específica, habida cuenta de los cambios en los hábitos sexuales.

¡Este es un claro ejemplo y su abordaje un error manifiesto!

viernes, 23 de noviembre de 2007

Jugando con la incertidumbre.

Dolores tiene 85 años, es mujer antigua de formas suaves, siempre agradecida y en lo posible cumplidora. Como vieja diabética con insulina, sabia de su padecimiento.

Sufre de todas las complicaciones conocidas de su enfermedad, excepto la nefropatia, para que luego digan los libros que la retinopatía, que le ha llevado a la ceguera, es inseparable de la nefropatia, pero la complicación que más problemas vitales le ha generado es la neuropatía, con caídas de la tensión al cambio de postura que no tolera mas que mínimas dosis de diurético para su insuficiencia cardiaca.

Andrés, su inseparable marido, con tres bay-pas y marcapasos, es el responsable de que no haya aparecido el mal perforante plantar y otras cosas.

Viven con la familia de su hija, que en las épocas de la crisis industrial lo pasaron mal, hasta hace pocos años en las que la mejoría de la situación económica por suerte les tocó.

He matado a Dolores en 2 ocasiones, interpretando que su neuropatía y su insuficiencia cardiaca habían llegado a su final, pero la necesidad de Andrés por ella, la condujo al hospital, del que la última vez volvió con un marcapasos, de esto hace dos años, la he visitado en varias ocasiones y he conversado con Andrés concluyendo siempre en la misma idea: “..durará mientras funcione el marcapasos.”

El último ingreso, entre su larga duración y su recuperación, retrasó una intervención en un carcinoma de piel sobre el pómulo izquierdo, que se hubiera hecho con anestesia local. En estos dos años ha peregrinado por un servicio de dermatología oncológica, donde han tratado de enlentecer la evolución del carcinoma, pero todo ha sido inútil, su situación cardiovascular no encuentra al anestesista que se arriesgue y por tanto se considera no operable, en esta situación se ha abandonado todo tipo de tratamiento. En este momento el invitado indeseado tiene el tamaño de una mandarina y comienza a invadir la órbita ocular.

En una de las visitas en que le confesé que la había desahuciado en dos ocasiones me dijo:
D- ¡Ay doctor lo poco que me queda, estoy muy cansada!
M- Lo siento Dolores, pero no te puedes marchar, ya me dirás ¿que hacemos con Andrés si te vas?, nos va a durar dos estornudos.
Andrés en la esquina de la cocina asentía con la cabeza.

Así las cosas, hace unos días al volver de ver a otros pacientes, observo que Andrés me está esperando en el hall del centro.
M- ¡Qué pasa Andrés!
A- Ya sé que no es el momento pero Dolores está mal.
M- Vamos a la consulta
Mientras subimos por la escalera nos cruzamos con el jefe.
J- Cinco minutos y estoy contigo.
M- ¡Vale, estoy en la consulta!
Una vez dentro de mi amplia consulta, que Andrés conoce bien, comienza a relatarme:
A- Creo que esta insulina no le hace nada, desde ayer está por encima de 300 y 400. Esta como atontada, no come. ¡La veo mal!
Andrés tiene un ojo clínico para su amada que para mí lo quisiera y prosiguió:
A- Nos dijeron en la institución que si la veíamos mal la lleváramos...
Mientras esto relataba, mis neuronas comenzaron a funcionar, las posibilidades son muchas, desde el fallo cardiaco en fase terminal, la descompensación diabética por infección hiperosmolar, cetoacidótico, déficit de insulina, los iones, el bicarbonato, y yo con una reunión con el jefe pendiente, las 14,30 y este hombre depositando su confianza en mi consejo, ya la maté dos veces.
En estas situaciones me suelo relajar abandonándome a lo que tengo delante, el resto que espere, siempre habrá tiempo y comienzo a pensar en voz alta, para oírme.
M- Andrés, ya sabes lo que tenemos.
A- Sí, lo sé.
M- Hay que valorar además que la situación, a tu hija, se le puede hacer muy dura.
A- Sí, ya lo he pensado.
M- El problema no es la insulina, se puede añadir una insulina rápida que controle las cifras altas. Pero lo haríamos a ciegas sin conocer la causa que ha producido la descompensación. Por frecuencia tenemos que pensar en una infección, como está bien cuidada de los pies y los órganos internos no parecen afectados, el que me digas que no tiene fiebre no nos la descarta por la edad y porque toma paracetamol para los dolores de la cara....
A- Tiene una tos fea...
M- Eso después...Las descompensaciones de Dolores siempre han sido sin acetona, aunque con la insulina que se pone es suficiente para que no aparezcan....
La tendencia natural en nuestra profesión es el sesgo de intervención y sin darnos cuenta podemos caer en la no-intervención, las dos situaciones anteriores. ¡Joder además equilibrista! Y continué:
M- ¡Bueno Andrés! Si decides llevarla te doy los volantes.
Mientras hacía los volantes, elaboré el siguiente mensaje:
M- Si decides que se quede, hay que controlar la glucemia, es sencillo. Recordarás aquella forma de aplicar la insulina de unas botellitas de las que cargabas la insulina en una jeringa y luego se la ponías..
A- Sí, sí, me acuerdo..
M- Pues ahora sería igual, pero hay que hacer el control cada 6 horas y añadir la insulina de la siguiente manera: si está por encima de 120 añades 1, si por encima de 160 añades otra, van dos, si por encima de 200 pones otras dos, serían 4 y si mas de 250 pones otras dos, total seis, no añadas más, si está más alta, ya volverás a corregir a las seis horas, el resto de la insulina igual.
Esta con dos dosis de NPH y le voy añadir una rápida humana, porque prefiero hacerlo con humanas por lo de la cara. Después la causa.
Me llamas con lo que sea mañana.
Ahora que te den las jeringas abajo.
Y le despedí.
Tras la reunión con el jefe y al ir para casa pasé por la casa de Dolores.
M-¡Hola Dolores!
D-¡Huy, que hace aquí el doctor Bilbao!
M- He venido porque quiero hacerte un análisis de orina mañana y quiero que Andrés me la lleve a la consulta, les he dicho que te pongan un poco más de insulina y que te pinchen el dedo.
La encontré casi como siempre, incluso me sonrió sin saber realmente donde me encontraba, ¡un cielo!
La hija- ¡No quiere comer nada!. Pero la insulina se la tengo que poner.
M- No te preocupes por eso, dale lo que le apetezca, zumo de naranja con azúcar, flan, lo que quiera y que disfrute. No te preocupes por si sube más o menos, cada seis horas vas a corregir, pero que coma lo que le apetezca.
La noche transcurrió según lo previsto, pero la orina de la mañana indicaba nitritos negativos, tampoco había glucosuria ni, cuerpos cetónicos, todo era normal y ¡vuelta a empezar!
M- Estamos como ayer, luego voy.
Andrés, los médicos podemos ser muy agresivos, si en algún momento te planteo cosas con las que no estás de acuerdo dímelo.
A-Sí, no se preocupe.

Dejando otra reunión de centro acudí a ver a mi asignatura pendiente.
M- ¡Hola dolores!
D-¡Huy! ¿Este señor quien es?
M- ¿Quién soy Dolores?
D- Pues....., el doctor Bilbao.
M- Dolores te voy a escuchar el pecho, teneis que quitarle la ropa de cintura para arriba.
A- Eso está hecho
Comienzo la exploración y aprecio que el hemitorax izdo se mueve menos que el drch.. Pongo el fonendo y el ritmo del marcapasos es tan firme como su pila. La auscultación pulmonar me revela una abolición de ruidos respiratorios en la base izda., la derecha presenta ruidos con un roncus grueso móvil, las vibraciones vocales estan presentes y simétricas y no hay roce pleural, en resumen abolición de ruidos respiratorios en base izda. Edemas hasta 1/3 inferior de pantorrillas simétricos, como siempre y decido no molestar más.
M- Necesito una radiografía.
A- Entiendo, pero estamos muy contentos así como estamos, ha comido flan, zumo y caldo, la vemos mejor.
M- Gracias Andrés, seguiremos así. Ha podido ser un simple cuadro viral.
A la salida arreglo con la hija suspender el paracetamol y sustituirlo por cápsulas de metamizol vacías para valorar la posible fiebre.

Ha este tipo de pacientes en mi léxico familiar los apodo “velociraptores”, viejos dinosaurios que apenas se mueven, a los que conocí en épocas mejores, pero para los que el afecto que se les coge no es capaz de compensar el paso del tiempo, capaces de hacerte una cura de humildad de la misma manera que perdonan tus errores, sin retirarte su confianza y con los que solo puedo compartir mi incertidumbre.



*.* Es posible que no haya mucha ortodoxia en el quehacer, pero la situación es particular.

martes, 20 de noviembre de 2007

Como con los "come cocos"

Cosas del “paisa” Alí.

Alí es un magrebí que conocí hace décadas, cuando llegó a estas tierras con otros cinco compañeros suyos, a uno de los cuales le llamaban “francés” por su color claro.

He asistido a Alí tanto como peón de la construcción, como lector del Corán o como cumplidor del Ramadán y le he conocido en su versión comercial, de asistente a las fiestas de los pueblos, con su pequeño negocio de “chucherías”.

Le he insistido en innumerables ocasiones que es conveniente que aprenda a leer y a escribir, pero se resiste.

Una de las veces que acudió a la consulta, cuando empezábamos con el OMI, comencé a buscar su historia. La máquina había decidido no funcionar, así que andaba concentrado en las solicitudes que me hacía la bestia, mientras Alí con tranquilidad sonreía, pasado un rato y cuando creí solucionados los problemas, le dirigí la mirada y con una amplia sonrisa me dijo:
¡Que, jugando?!

Su mezcla de ignorancia e ingenuidad no le permitió mas que comparar mi situación a la que veía en sus hijos jugando con los “come cocos”.

Me hizo tanta gracia que comencé a reírme, mientras entendía que efectivamente lo que hacemos con la máquina no deja de ser un juego y le contesté:
¡Sí, Alí,jugando!!

jueves, 15 de noviembre de 2007

Además de para llorar la cebolla.....

Pongamos que se llama "Alfonso".

Alfonso, es un paciente colaborador con todo lo que se mueve, con 76 años ha tenido una vida dilatada, difícil para sacar a dos hijos adelante.

Vino a estas tierras desde las suyas de muy joven y haciendo buena la fama de sus orígenes, sigue teniendo el mismo acento.

Ha sido currante con pluriempleo, entre las que destaca su oficio de contrabandista, pero también vendió bocadillos a la puerta de los cines.

Se adaptó bien al mundo de las sociedades de hombres, que por aquí son las equivalentes a las peñas de otros lugares.

Hace dos años tomó la decisión de que en su casa, de aquellas "sindicales" del antiguo régimen, no tenía ascensor y que ya cumpliendo los años le convenía contar con el artilugio, así que se cambió de casa y la nueva queda a cierta distancia relativa de su sociedad.

Entre que dejaba la suya y entraba en la nueva se fue a la casa de su pueblo, pero fue víctima de un accidente doméstico, con el resultado de una fractura abierta de tobillo que requirió la correspondiente reducción quirúrgica.

Lo que hubiera pensado que en Alfonso sería un tremendo contratiempo para acudir a su sociedad, casi residencia de todos sus amigos y que le ayudaría a incorporarse a su vida anterior no resultó así. Progresivamente observé que le costaba cada vez más salir de casa, en principio lo atribuí a la distancia, pero aprecié que lo notaba más triste, mas envejecido.

Pasado un tiempo le aconsejé:
M- Alfonso como consejo médico te digo que vuelvas a la sociedad, que almuerces como antes y que si te tomas una copa es preferible a empezar a tomar pastillas.
A- No me apetece ir a la sociedad....
Y me relató la situación de salud de alguno de sus amigos, la muerte de otros...

Comencé a pensar que se estaba deprimiendo, junto con los primeros síntomas de una demencia senil, que el accidente, la intervención y la larga rehabilitación habían puesto de manifiesto.

Preocupado porque todo lo tenía que llevar apuntado, por sus olvidos, por su progresivo deterioro, le pregunté a un amigo suyo al que siempre lo he conocido con él:
M-¿Pedro como le ves a Alfonso?
P-¡Mal, pero es un cabrón!. Tiene tanto orgullo que no vale la pena, ¡si será cabezón!
M-Bueno pero ese es Alfonso, no me has dicho nada.
P- ¡Es un tramposo! La última vez le pillamos con dos cartas debajo del culo. ¡A mi ni me saluda!

Al cabo de poco tiempo acude Alfonso y tras liquidar su motivo de consulta le pregunto:
M- Oye me han dicho que hace tiempo que no te ven por el barrio
A- ¡Va, bueno!....cresss, tata...
M- Y ahora ¿como haces para jugar a cartas?
A- Viene algún matrimonio a verme y echamos una partida en casa.
M- ¿En casa con Amparo?
A- Sí.
M- ¡No jodas! ¡Estás mal, pero de verdad!, sin café, sin farias, sin copas...
A- No, café sí.
M- Osea, ¿que te pillan con dos cartas debajo del culo porque se te olvidó devolverlas al mazo, te agarras un cabreo y rompes con el mundo?. Mira Alfonso si echamos una partida tu y yo, me doy por jodido y ya se que pago los cafés y las copas, porque si no me hicieras trampas pensaría que no eres tú, así que quiero que vayas a tu sociedad y les saludes a todos que te están esperando, ¡capullo, que ya vale de tonterías!

...la cebolla oculta con múltiples capas, en lo más íntimo, su poder germinativo.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Dedicarse a "mantenimiento" es muy peligroso!.

Un varón acude a la consulta con el motivo de hacerse una revisión, en lo que llamamos consulta de sano.
Soltero de 36 años, no es fumador, es un bebedor ocasional, no refiere antecedentes familiares, sus padres están vivos sin enfermedad que conozca. De profesión mantenimiento de máquinas de juego.
Sus constantes vitales: I.M.C. de 26, T.A. de 126/72, pulso 58/m, ritmico, exploración cardio-pulmonar normal, sin defectos físicos apreciables. En resumen sano.
P-¿No me va hacer un análisis?
M-Depende de lo que queramos saber. Tienes escasas probabilidades de tener una enfermedad y la analítica no supone que no la tengas, únicamente descartaremos algo sobre los datos solicitados, pero como te digo la probabilidad ya es de entrada muy baja
P-Pero es que quisiera saber si tengo algo.
M-Algo... ¿como qué?
P-Es que suelo tener relaciones con mujeres de vida “alegre”.
M-¡Ah, ya! ¿y?
P-Pues que no se si he pillado....
M-¿Tienes algún síntoma? o ¿has notado algo, alguna molestia, ahora o hace poco tiempo?
P-¡No, no! Pero es SIDA.
M-¿Tus relaciones son con o sin preservativo?
P-A veces con y otras sin depende.
M-se puede solicitar la analítica, pero ella sola no hace que la relación disminuya en su riesgo. Además aunque fuera negativa, si quieres estar realmente seguro tendrías que hacerte una segunda dentro de seis meses y en ese tiempo asegurarte de que tus relaciones no tienen riesgo.
P-¡Huyy, eso es imposible!
M-Pero si te interesa estar seguro, creo que te merece la pena, ten en cuenta que pasa un tiempo desde que se tiene contacto con el virus y se hacen positivas las pruebas, no sería aconsejable que por tener un resultado negativo, pensaras que estás libre de riesgo. ¿Cuándo has tenido la última relación?
P-Hace tres horas.
M-¿Con que frecuencia tienes este tipo de relaciones?
P-Todos los días, a veces mas de una.
M-¡Pues te dejas una fortuna!
P-¡Que va! Tengo todas las máquinas en clubs de “alterne”y con dejarles echar una partida, ¡están contentísimas!

Y comprendí que tiran más dos tetas que dos carretas.








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