Para el "Joven aprendiz"
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miércoles, 19 de enero de 2011

Estrategia para afrontar el reto de la cronicidad en Euskadi. Lectura crítica-VI y Final


La estrategia para Euskadi.
(Pag. 27 a 58)

El capítulo está estructurado en tres partes, la “Visión General”, “Las políticas de Atención Sanitaria” y “Los Proyectos Estratégicos”. Los unos son el resultado de los anteriores en una estructura aparentemente racional y priorizada.

Por fin el documento comienza a concretar.

El grupo de “Las políticas” traduce todo un ideario irreal, son como los mundos de Yupi o de Napoleón Bonaparte o la de aquellos que por existir ya son los imprescindibles del cambio. 
Los redactores tienen una escasa relación con la vida real o bien desconocen las fases del enfermar en el paciente crónico e ignoran completamente las categorías de convivencia con ancianos, estudio clásico donde los haya del NHS.
Me recuerda a un llamado “Documento de voluntades anticipadas” para cuya correcta confección no solo se precisa ser inteligente y de vocabulario universitario, si no que se debe de contar con el asesoramiento de un profesional de confianza, que cuente con el tiempo necesario para realizarlo, de lo contrario se expone el sujeto a ser suprimido de facto por inactividad profesional, tras un accidente de coche con el que no contaba, amparándose en la frase: “¡Ah, como tiene testamento vital!”.
Las contradicciones son permanentes, los mismo dice:”…la toma de decisiones informadas y compartidas por el profesional, paciente y cuidador.”, o la contraria:”…incluye la sustitución de intervenciones presenciales por intervenciones remotas o automáticas cuando sea posible,” o la complementaria: “El impulso de equipos multidisciplinares”, que se continúa con: “…una intervención diseñada entre el paciente y el equipo clínico”.
Nadie sabe si la asamblea tendrá lugar en la habitación del paciente, en el “Hall” o en el Salón de actos del Hospital.

El documento en este espacio transmite un añejo olor a “totalitarismo salubrista” e incluso se intuyen los “GULAGs de los desobedientes”, donde acabarán todos aquellos que se atrevan a cuestionar la "evidencia" irrefutable.
El “todo para el pueblo pero sin el pueblo” está contenido en cada una de las referencias al gasto desproporcionado. 
Frases como: “…los hospitales desempeñarán un papel fundamental ya que atender a un paciente crónico en sus momentos agudos es parte de la gestión integral de dicho paciente” y todo según “la evidencia científica disponible”. Son frases que en sí mismas no dicen nada de lo que se hará o dejará de hacer, cuando tales evidencias no sean claras, antecedente suficiente para la justificación, autentico “aviso a navegantes” díscolos con el ideario de la religión de la “evidencia salubrista”.


Aunque son cuestionables y discutibles principios que el documento considera absolutos, la discusión no pasa de ser una colección de subjetividades, se precisa una confrontación con datos cuantitativos para objetivizar las cuestiones que se están debatiendo y descubrir lo que será y lo que no será.

Propongo como herramienta de contraste el documento "proyecto de los presupuestos para el 2011 del departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco".


EstrategiaCronicidad


Al lector le recomiendo la diapositiva 2, en la que se aprecia la reducción presupuestaria y el presupuesto total, con una diferencia de 130 millones de euros, para empezar.

La 4 en la que se reflejan los apartados Departamento y Osakidetza, siendo el total el 32% del presupuesto del Gobierno Vasco, en los que Osakidetza invertirá 74 millones de euros, lo que supone un 3,1% de su presupuesto para inversiones.

La 5 nos revela que además de ser Primaria y Hospitales de ML estancia donde se recorta mayor porcentaje frente a la hospitalaria de agudos, también son los espacios que menor gasto representan de toda la red. Toda una intención de cambio.

La 11 nos demuestra que crecerá el gasto corriente o bien se mantendrá congelado porque la OPE cubrirá plantillas ya desarrolladas en años anteriores.


presupuestos2011


La 14 prevé el incremento de la actividad al mismo precio.

En la 15, 16, 17, 18 no ofrecen una priorización de programas estrella, reservándonos a primaria algunos ecógrafos y aparatos de rayos en algún PAC.

La 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, y 27, el lío es total.

El gasto total de las inversiones estratégicas suma 93. 963.651, nada que ver con la 24 en la que el total de las inversiones estratégicas es de 111. 428.000.

¿Que relación existe entre los datos de la diapositiva 4 y la información contenida en las 24 y 25?

En la mejor de las situaciones 111. 428.000 representa el 4,5% del presupuesto de Osakidetza, pero este esfuerzo en una situación en la que se ha producido una retracción del 3,5 % es en cualquier caso excesiva.
Si contabilizamos lo invertido en el nuevo espacio y lo detraído por ajuste presupuestario la cifra asciende a 241 millones de euros. En cualquier caso me resulta excesiva.

Existen dos proyectos prioritarios la HCI y la RE (HºClínica y Receta electrónica), para lo que se ha contratado con dos multinacionales, siendo de prever que el 80% de los puestos tendrán que ser renovados y mejorados por los lectores de firma, etc., lo que supondrá el gasto de la mayor parte de este presupuesto.

Por todo ello la partida presupuestaria dedicada a las nuevas estrategias es meramente simbólica.

Pero en los estudios y proyectos están previstas las participaciones de capitales ajenos que provienen no únicamente de la industria farmaceutica, sino de la auxiliar tecnológica telemétrica, de servicios y subcontratas, auxiliar de mobiliario y toda aquella industria con intereses en el sector, en la que se debe incluir la de los voluntarios, como el que escribe y al que nadie le ha preguntado ni solicitado que presente los gastos.



Doy por finalizada la revisión, lo siento pero me obligado a solicitar sea devuelta para su recomposición total.
Supone la apertura del mercado de los que tienen pasta, ¡los pensionistas!, acojonados en un torbellino de salubridad, culpabilizados por el gasto, en un mercado de intereses comerciales sin resultados en salud.
Hasta ahora nos habíamos regido por el "más vida a los años", ahora se nos amenaza con "más años a la vida".




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martes, 4 de enero de 2011

Estrategia para afrontar el reto de la cronicidad en Euskadi. Lectura crítica- IV


EstrategiaCronicidad


 (pag. 22 a 25)
 

Titulado: Necesidad de un estrategia en términos de sistema.
(…y vuelta al error de concepto entre sistema y servicio. Va a resultar, con tanta reiteración que corresponde a una intención.)

Probablemente en este breve capítulo de 2 folios, este condensado el ideario de la estrategia, pero tras leerlo y releerlo me vienen las imágenes de la LGS del 86 y sin embargo no encuentro una reflexión profunda de los errores cometidos para encontrarnos en esta situación que describe: “….los pacientes tienen una relación episódica con el sistema sanitario.” Es una verdad a medias, que describe una parte de la realidad e ignora la otra. Esto me genera una gran desconfianza.

Admitiendo la parte de razón que le asiste, no puedo pasar por alto lo que no describe, que resulta ser el nudo gordiano de la cuestión.
Mencionar conceptos como “integralidad”, “cambio de paradigma”, “integración del sistema sanitario con los recursos sociales”, “visión holística del paciente”, “el paciente y su cuidador”, son partes de un discurso muy conocido para este autor desde los inicios de los 80.
No concretar ni el como, ni el donde, no describir de lo que realmente se está hablando, me obliga a concretarlo:

¡Esto es de lo que estamos hablando!
Observe el lector que el centro dice textualmente “La persona con diabetes”.
La imagen describe el encaje de las fichas de un puzzle, las piezas son todas igual de necesarias y la falta de cualquiera deja inutilizado el puzzle.
Todas centradas, orientadas e integradas a “La persona con diabetes”.

El ejemplo está referido a una única patología, si lo extendemos a las que afectan a nuestros ancianos o incluso aunque las agrupemos en lo que llama el documento “cronicidad”, lo que menciona como elementos emergentes no son sino el barniz que adorna el problema.
Esta visión de la organización de servicios supone una reorganización total de los servicios hospitalarios, dotaciones y modificaciones de los contenidos de la A.P., con la recuperación de los verdaderos fines para la que fue creada.

Como se puede observar me muevo en argumentos del pasado, porque esto ya se inventó, de hecho el esquema es del 85 del NHS, como el diseño del DNS, etc.

Hay un post previo dedicado a la gestión de errores en este blog, quien no es capaz de pararse a reconocer la posibilidad de error, analizarlo, valorar las alternativas y tomar decisiones, está condenado a repetirlos irremediablemente.

Las conversaciones conceptuales sobre grandes principios y creencias forman parte de la religiones, ejercicios de fe, pasando a creer lo que no se ve.
Los humanos nos movemos desde lo concreto a lo abstracto, desde lo que somos a lo que queremos ser.
No sirven los mensajes “No tenemos…”, llevamos años en estas labores, corresponde identificar y reconocer: ¡porqué, “No tenemos…”!.

Por aquellos años nuestros muchachos fueron enviados a los bosques de Nottingham pero al parecer no encontraron a Robin Hood y si lo encontraron aquí les dijeron que:”….esos son cuentos de niños, no hacen falta esas cosas.” O bien alguien ha estado en Nottingham y después de hablar con Robin ha vuelto para ….



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lunes, 27 de diciembre de 2010

Estrategia para afrontar el reto de la cronicidad en Euskadi. Lectura crítica –III


A modo de inciso, antes de proseguir y si me queda ánimo.

Conviene detenerse unos momentos, porque son tantos los conceptos y sucesos que están ocurriendo que no se ni de qué estamos hablando, al abordar el tema de los crónicos.

Leía un acertado post escrito por al unísono por unos tales, RB y RC, a los que denominaré como “El Faro de Constantinopla”, el confesado despiste de las empresas farmacéuticas en el entorno de esto que llaman web 2.0 y a los que trataré de responder.

Casi simultáneamente apareció en “Facebook”, como por sorpresa, este “anuncio”:

¡Se trata de un Foro para pacientes que supongo “activados”!.

Me dio por pasear en algunas webs y encontré
¿..........?
que como no podía ser de otra manera nos lleva a:
 O-SAREAN(Osakidetza en red), como desarrollo del paciente “Stanford”, modelo ampliamente utilizado en el mundo mundial.
Stanford tiene todo mi reconocimiento, porque tiene entre sus docentes a un señor conocido como Reaven que, en un ejercicio de autocrítica, se replanteó la veracidad clínica de su hipótesis del Síndrome Metabólico, del que en este país seguimos hablando y que el propio autor hace años que abandonó, además esta institución en sus servicios de pediatría utiliza Rottweilers, por el equilibrio, serenidad y seguridad que transmiten a los niños. Es tanta y tan amplia la similitud entre mi realidad y la de Stanford……

Desde la óptica de un ejemplo práctico, supongamos que hemos activado una paciente con dislipemia (tomado del primer comentario al anuncio), que hace una pregunta a un “doctor” en Forumclinic y la respuesta es : ¿Porqué no haces esta pregunta en el foro?.
La persona que responde tiene entre sus méritos, “arquitecto de contenidos científicos del portal Telépolis”, ¡la madre que nos parió, la que se nos viene encima!. Si leemos el contenido del anuncio se nos pondrán los pelos como escarpias. Seguro que “El Faro de Constantinopla” ha tomado nota de las coordenadas de la deriva del alegre “submarino amarillo”.

Lo que me ha movido ha estas reflexiones ha sido el comentario de Fidel Codex:

Esto precisa un recorrido histórico desde la aceptación de los errores cometidos y que describe Fidel Codex, a los que añado aquellas desastrosas educaciones grupales hablando de sexo y drogas, sin el menor conocimiento de los abordajes grupales o los objetivos comunitarios, cuando nos descubrieron la importancia de la homogenización, de la selección de contenidos y su transformación en mensajes adecuados, la individualización de los grupos y su estudio previo a la educación, comprendimos los errores cometidos.

Lo que más me llamó la atención en mis comienzos fue la siguiente situación, cuando un paciente quería una segunda opinión sistemáticamente me solicitaba permiso y consejo respecto a quién le aconsejaba acudir. Recuerdo una paciente que se desplazó hasta Cataluña para realizarse un estudio hepático y al cabo de un tiempo recibí un talón del médico que le atendió con el importe de la proporción de mis honorarios de la factura. Además cuando la segunda opinión estaba relacionada con un enfermo encamado, se me solicitaba permiso para que fuera visto por otro compañero y el protocolo deontológico indicaba que la visita debía realizarse en mi presencia, con posterior intercambio de opiniones sobre las medidas a tomar.
Desde esta situación hasta la presente han transcurrido 30 años, en este tiempo han sucedido tantas cosas que me resulta imposible enumerarlas todas. Hoy a cualquier paciente de mi consulta le visita un extraño cuando estoy ausente o fuera del horario, otro extraño le verá en una interconsulta y si son varias serán varios los extraños, en el hospital ocurre exactamente igual, hace ya tiempo que se abandonó la costumbre de que en los reingresos el paciente fuera visto por el último facultativo que le dio el alta.

Una corriente de “racionalización” de la asistencia ha ido desarrollándose a medida que se aplicaban modelos de producción administrativos del tipo bancario, a fin de cuentas también son servicios, olvidando que los fenómenos de enfermedad no obedecen a principios de racionalidad. Los médicos nos hemos acostumbrado a la comodidad horaria y hemos preferido la despersonalización frente a la continuidad de cuidados, elemento propio de la profesión. La proliferación de los mal llamados “equipos” sin nombre ni apellido, las “unidades” de cualquier cosa, no son más que justificaciones y pantallas de autodefensa en la despersonalización El servicio contemplado desde las necesidades de la relación médico-paciente hubiera resultado más caro, pero no estaríamos en la situación de asalariados de franquicias.

Una vez en manos de los ingenieros de organización (RR.HH.), las barreras de comunicación han crecido como “muros de Berlín”, nadie tiene acceso a nadie, ni entre profesionales, sin pasar por los filtros interpuestos y para soslayarlos las iniciativas son actitudes individuales, mal vistas y que llegarán a penalizarse por saltarse los registros de actividad.

Una nueva cultura va haciendo su aparición en el Sistema, los Servicios han descubierto las ventajas de la llamada “Gerencia Única”, autentica zonificación de la asistencia hospitalaria. La inversión de las unidades de negocio, en el pago capitativo por población atendida, tiene muchas ventajas en las épocas de crisis, en los que la rentabilidad y el ahorro rentable ocupan todo el espacio. Volverán las facturaciones por segundas opiniones, por actuaciones en ajenos a la zona, nos contabilizarán los pacientes derivados, las analíticas, los tratamientos y ese largo etc. que en los últimos 30 años no he dejado de vivir. Volveré a escuchar:”…allí no quiero ir!”

No se si esto tiene “marcha atrás” o si el futuro nos empuja a una despersonalización total de la relación medico-paciente y del acto médico, pero es excepcional que el paciente escuche:”…si tienes cualquier cosa pregunta por mi y que me localicen, estaré en tal o cual sitio.”

Entenderá el lector que ¡no se si me queda ánimo!


Dedicado al "Faro de Constantinopla" y a Asunción Rosado a la que tanto le gusta Sabina.





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martes, 7 de diciembre de 2010

Estrategia para afrontar el reto de la cronicidad en Euskadi. Lectura crítica – I


Estimado lector:
Si no tienes tiempo no te detengas en este lugar porque aquí no hay resumen, pero si pese a la advertencia te detienes, tomate tiempo para parar y dejar que tu cabeza te dirija la lectura, las posibilidades para tal fin son varias, de la misma manera que el documento tiene múltiples interpretaciones y la que expongo no deja de ser una más.



Introducción.

El documento esta presentado de una forma cuidada con un manejo agradable y amplias fotos de contenido sugerente, entre las que únicamente he encontrado una pequeña foto que probablemente hace referencia a la Atención Primaria.

De forma similar nos presenta el reto de la cronicidad como un avance inexcusable en un nuevo Sistema de Salud Vasco (SSV), para lo que plantea una estrategia en planes preferentes con un cronograma concreto.

En su conjunto hace un repaso superficial de cuestiones trascendentes, sin pararse en los análisis de situaciones y condiciones, no detecta ni obstáculos, ni barreras; planteando como paradigmas cuestiones insuficientemente justificadas y para las que no plantea soluciones porque la Conserjería de Sanidad carece de las competencias necesarias.

Cuando terminé la primera lectura, desde el preámbulo hasta su punto final, lo sentía como un “dejá vu”, me sonaba, esto lo había leído antes, tal vez con otra forma de expresión pero con los mismos contenidos.

Si el lector tiene curiosidad por conocer ese documento anterior que contiene todos los extremos que en el presente se exponen, PINCHE AQUÍ. (¡sorpresa!)

La Ley General de Sanidad del 86, define el Sistema (conjunto de normas), el modelo asistencial y el marco en el que se deben desarrollar los Servicios sanitarios de las CC.AA. Para definir un Sistema se debe poseer la capacidad legislativa que pueda modificar la Ley General. El problema es que llega con 25 años de retraso, después de haber vaciado de contenidos la Ley General, no haber desarrollado el modelo que definía, ni haber desarrollado los Servicios como el modelo marcaba y dejar la Ley como un espantapájaros a merced de la intemperie hasta que desaparezca por olvido.

Cuando el 28% del presupuesto de los Servicios Sanitarios es aportado por el capital privado, en las que la 4 principales entidades inversoras coinciden con las principales entidades económicas, no hay posibilidad de negociación, si acordaran la retirada del capital el Sistema se hundiría y nadie posee la capacidad de marcar “mínimos” a dicha decisión, así que se opta por cambiar la unidad de negocio para poder ofrecer la rentabilidad solicitada por este capital privado, “prevenir hospitalizaciones innecesarias y reducir costes” con la entrega de un pago capitativo por población asistida.           
El documento hace referencias continuas a los “enfermos crónicos” pero no se para en definir el problema y resulta complejo diferenciar si la vejez es en sí misma una condición de enfermedad crónica, por otra parte extraer del análisis las enfermedades neoplásicas, cuando la probabilidad aumenta con la propia vejez, supone un sesgo de interpretación que desvirtúa la realidad.

No he encontrado referencias a los recursos necesarios a excepción de una figura nueva “la enfermería de enlace”. Olvida el documento que entre esos “baby boomers” nos encontramos los que mantenemos el Servicio Vasco de Salud y que previsiblemente en la próximas décadas abandonaremos el Servicio. Me da la impresión de que la tecnomedicina y la organización de servicios nos aportarán las soluciones. Me pregunto si los autores conocen la baja incidencia de los servicios sanitarios en la expectativa de vida de la población.

Las continuas referencias a la medicina basada en la evidencia son como la coletilla de poseer la indiscutible “verdad” (¡con la religión hemos topado amigo Sancho!), me quedo en este extremo con un artículo aparecido en BMJ en el 2.000 y que paso a reproducir:

Personal views
Los Pecados de la Experticidad y una Propuesta de Redención
Hace dos décadas yo era considerado un experto sobre el asunto del cumplimiento de las indicaciones terapéuticas. Disfrutaba enormemente del tema, daba constantes conferencias, otros investigadores solicitaban mi opinión y mis colegas y yo dirigimos simposiums internacionales sobre el tema, escribimos dos libros, varios capítulos en otros y docenas de artículos. Ya fuera en una reunión o en opiniones escritas, siempre se me daba la última palabra sobre el asunto.         
Entonces me dí cuenta que los expertos como yo cometen dos pecados que interfieren con el avance de la ciencia y perjudican a los investigadores jóvenes. En primer lugar, añadir nuestro prestigio a nuestras opiniones confiere a estas últimas un poder persuasivo mucho mayor que las que merecerían sobre la única base de su calidad científica. Ya sea como consecuencia de una actitud deferente, temor o respeto, otras personas tienden a no desafiarlas y el progreso hacia la verdad se entorpece en presencia de un experto. El segundo de los pecados se comete en la evaluación de las peticiones de becas o aceptación de manuscritos que desafían el consenso de expertos vigente. Los revisores encaran la inevitable tentación de aceptar o rechazar nuevas ideas o evidencias, no tanto sobre la base de su mérito científico como sobre el grado en que coinciden con las posturas públicas de los considerados expertos en la materia. Algunas veces el rechazo sobre estas "impopulares" ideas es abierto (y en ocasiones se acompaña de comentarios que devalúan a los investigadores y a sus ideas, aunque este último pecado no es para nada exclusivo de los expertos). En otras ocasiones, el sesgo contra nuevas ideas es inconsciente. El resultado es el mismo: las nuevas ideas y los nuevos investigadores son frenados por los expertos y el progreso hacia la verdad se retrasa.
Confrontado por estas reflexiones, en 1983 escribí un artículo preconizando la jubilación de expertos, y nunca más diserté, escribí o arbitré en nada que tuviera relación con el cumplimiento terapéutico. Recibí muchas cartas de apoyo de jóvenes investigadores, pero casi ninguna de expertos. Repetí mi formación en medicina interna hospitalaria, dediqué mucho tiempo a la práctica clínica, y apliqué mis habilidades metodológicas a nuevos retos relacionados con la evaluación y aplicación de la evidencia científica a la cabecera del enfermo.
Como me había pasado anteriormente, la experiencia fue un excitante desafío. Trabajando con colegas de talento, primero en McMaster y después en Oxford y en diversos lugares de Europa, me convertí en un experto en un campo viejo con un nombre nuevo: medicina basada en la evidencia. Siendo el interés en estas ideas tan grande, especialmente entre clínicos jóvenes de todo el mundo, mis escritos fueron publicados en varios idiomas, y cuando no estaba dirigiendo un servicio clínico estaba fuera realizando demostraciones sobre medicina basada en la evidencia en la cabecera del paciente, y dando conferencias sobre el tema (más de 100 veces en 1998)
Aunque no había una aceptación universal de mis ideas, una vez más se daba a mis conclusiones demasiada credibilidad, y a mis opiniones excesivo peso. Y los recién llegados a este campo que me respetaban se encontraban con un impedimento adicional para desafiar mi experticidad: temían dañar mis sentimientos así como ganarse mi desaprobación. Dos signos clínicos confirmaban que me había convertido otra vez en un experto: el primero fue la concesión de un título honorario y el segundo lleva mi nombre: "Sackettisation," definido como "la asociación artificial de una publicación con la medicina basada en la evidencia con el objetivo de incrementar las ventas".
De la misma manera que antes, decidí apartarme del camino de la gente joven que entra en este campo, y nunca más disertaré, escribiré o arbitraré sobre nada que tenga relación con el mismo. Mis energías se dedican ahora a pensar, enseñar y escribir sobre ensayos clínicos, y mi nueva tarea constituye de nuevo un desafío y un motivo de disfrute de la misma forma en que lo fueron las anteriores.
¿Es posible la redención del pecado de la experticidad? La única que conozco que funciona es la jubilación sistemática de los expertos. Para asegurarnos muchos de ellos pueden ser absorbidos por cátedras, decanatos, vicepresidencias y otros agujeros negros desde los que es improbable que puedan influir en el progreso de la ciencia o en cualquier otra cosa de importancia. Seguramente otros muchos podrían retirarse de sus campos y dedicar su inteligencia, imaginación y agudeza metodológica a otras áreas donde, despojados de su prestigio y sin opiniones personales previas que defender, podrían disfrutar de la libertad de argumentar sobre nuevas evidencias e ideas sobre la base de sus más recientes méritos. 
Pero todavía existen muchos más expertos de lo que es saludable para el progreso de la ciencia. Y ya que la jubilación voluntaria no parece ser más frecuente en este año 2000 de lo que lo era en 1980, repito mi propuesta de que se jubile forzosamente a los expertos.
David L Sackett , director. 
Trout Research and Education Centre at Irish Lake, Markdale, Ontario, Canada



Para finalizar esta introducción el documento nos plantea una nueva forma de gestión y liderazgo descentralizado que después de lo conocido ilusiona. Lo que ocurre es que los cambios de actitud no se aprenden en cursillos, las actitudes se poseen o no.





Una neo y un ¡que se yo!!!




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lunes, 25 de octubre de 2010

Gestión de errores

En la década de los ´80 existía una situación que con frecuencia olvidamos, el paciente que tenía las transaminasas altas y no había serología de infección viral, ni autoinmune, indefectiblemente bebía y sistemáticamente era interrogado sobre su hábito, a pesar de sus reiteradas negativas era estigmatizado de “problemas con el alcohol”, según léxico actual.
Llegaron los ´90 y apareció la realidad, eran virus de hepatitis C positivos con hepatitis crónica activa.
Este es un ejemplo de error por ignorancia y ratifica el principio de que no se diagnostica lo que no se conoce, es el error de lo que se desconoce.
La vergüenza que aún siento por ser tan intransigente no se compensa con la cautela y el nuevo valor que adquirió la versión de los pacientes.


La activación de una emergencia en un centro de salud desencadena una cascada de actividades que implican a más de un individuo, aunque estas actividades estén protocolizadas, la reproducción y análisis de los hechos tras la actuación puede detectar defectos no contemplados en la protocolización, como pueden ser desde la cronografía de la zona o las vías de acceso más adecuadas a las zonas de acceso más problemáticas y son imprescindibles en actuaciones que requieren la presencia en 6 minutos.
Y en estas ocasiones he aprendido que si la situación requiere la intervención de un número mayor de personas implicadas en la solución del problema, la probabilidad de error involuntario se incrementa.

Tras el primer bacilífero en un brote de tuberculosis se precisa un estudios de contactos, cada uno de los profesionales lo haríamos de forma diferente, una puesta en común por acuerdo de los profesionales, reduciría considerablemente las posibilidades de error en el estudio e interpretación por desconsideración de factores.
De donde se deduce que la actitud colaborativa reduce la posibilidad de olvido y error.

Cuando relato que mi afición por la diabetes no se debe a mi condición de diabético, sino a un doloroso error cometido en los inicios del ejercicio de mi profesión, los interlocutores suelen guardar silencio y sólo uno me comentó:”..el que no tenga ninguna marca en la pistola es que no ha ejercido la medicina.”
La formación es el elemento más importante en la reducción e infravaloración de complicaciones.

Desde mi balcón observo que diariamente atiendo unos 30-40 pacientes, en cada uno de ellos he de tomar tres decisiones como mínimo, la primera es identificar el motivo de consulta, la segunda es elegir la alternativa más adecuada como solución a su problema y la tercera aplicar el tratamiento.
Como todos sabemos esta descripción es una simplificación cuya realidad es mucho más compleja, pero que para arrancar en el tema me resulta suficiente.
Si el número de mis decisiones es de unas 100 diarias y admitiendo falsamente que carezco de elementos externos que actúan como condicionantes, en el supuesto de que me adjudique en mis decisiones un intervalo de confianza del 95%, el número de mis errores es de 5 (5%) y el de aciertos de 95 (95%).

Esta situación demuestra que me equivoco a diario en una proporción que sólo por el azar ya es importante.

El error forma parte inseparable de mi actividad diaria y constituye un área de trabajo de la misma importancia que la formación o bien debe ser contemplada como otra área de formación.

Pero no he sido alumno de ningún taller sobre la manera de gestionar los errores, únicamente Mónica Lalanda en un post sobre la reacreditación, hace mención expresa de la importancia que dan al tema en el N.H.S.
Es posible que en otras culturas tengan un comportamiento diferente de esta parte de la actividad médica, situada en las antípodas de la judicialización del error que en este país parece ser la única manera de abordar el problema.
Participando del principio del éxito, la literatura médica no es un ejemplo de este apartado, los trabajos en la mayoría de las ocasiones se presentan como “descubrimientos novedosos”, cuando en muchas ocasiones sus resultados no son los anunciados en los “abstrac” de los autores.

Nadie es más listo, ni más tonto, por describir un error y analizarlo evitando en lo posible su reproducción, en todo caso lo será por ocultarlo.

Convendría plantearse un acercamiento al problema desde una óptica personal y colectiva, porque resulta imprescindible ganar este espacio.



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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Problemas de la educación no reglada-II En respuesta

Enrique “El Gavilán” comenta:

Gracias, Juanjo, por decirnos lo que todos sabemos: que los tipos que trabajamos desde los despachos en docencia y formación continuada no tenemos NPI de formación (no digamos nada de clínica, de gestión, etc. ¿Habrá algo que hagamos bien?).
;-)
Creo que mejor me voy de visitador médico inverso, o sea, siguiendo la misma estrategia que la industria en la (des)información a los médicos pero en el sentido inverso, desmedicalizando, que seguro daría mejores resultados. En definitiva esa estrategia es más o menos lo que ha dado resultado (a mi modo de ver) en el estudio que citaba Sergio en su blog.



Dos cosas para comenzar, agradecerte primero tu lectura y participación, en segundo lugar pedirte disculpas por sentirte aludido y molestado.

En ningún caso ha sido mi intención porque cuando lo escribía estaba pensando en toda nuestra formación postgrado y fundamentalmente en lo que se está planeando para abordar las patologías crónicas, lo que nos supondrá un cambio en las actitudes y hábitos, tanto a nosotros como a nuestros pacientes.

Creo que vemos el trabajo:
http://gerentedemediado.blogspot.com/2010/07/la-importancia-de-las-redes.html, desde puntos de vista diferentes. (referido a tu segundo párrafo)


Pero aprovechando el hilo que lanzas, el debate puede ser bueno.

Según tengo entendido eres responsable de una unidad docente de MFyC y me disculparás que desconozca tu realidad por lo que me resulta imposible “ir de lo particular a lo general”, aunque lo voy a intentar.

¿Es posible formar simultáneamente en cardiología y urología?
¿Cómo es que no se le permite a un residente de familia hacer la formación simultánea con la especialidad de rehabilitación?

Será probablemente porque los contenidos de cada especialidad están diseñados para ser adquiridos en el tiempo destinado a su formación.
Lo que hace depender las dos variables de su interrelación, contenidos y tiempo.

Si nos centramos en la especialidad de MFyC observamos que su desarrollo y actividad definen un perfil de profesional alejado de la tecnología punta, con un correcto manejo de la incertidumbre, la habilidad de manejo de la continuidad de cuidados en un espacio muy próximo, con facetas ligadas a la comunicación, un nivel científico con capacidad de adaptación a los cambios, manejo de asuntos familiares (grupos), manejo y actitud ante los errores y un etc enriquecedor.

No me resulta comprensible como la respuesta a las dos preguntas planteadas es ¡No! y cuando cuento el tiempo que pasa un residente en el centro de salud observo que es igual al que pasa en el servicio de urgencias, siendo ambas actividades de perfil totalmente opuesto.

¿De donde se detraen contenidos?
¿Qué estáis formando?

Creo que fue “champan” o tal vez “cava”, aunque para determinados paladares fue sidra lo que se descorchó en Barcelona para celebrar el cambio a 4 años.

La simple separación del residente del servicio de urgencias tras su periodo de rotación, hubiera tenido un impacto superior a la prolongación de un año de residencia. Ya se que supone un sobresueldo que finalmente resulta perverso.

Me he artado de oír que “los nuevos no tienen, no saben, no quieren…..”
“Nadie mantiene un esfuerzo sin saber el “porqué”, el “para qué”, el “cómo” y participar en todo el proceso”.

La evaluación final del residente le incumbe a él en exclusiva, habida cuenta de que el único valor de la evaluación tal como está diseñada es completar las condiciones ministeriales, se la debe de realizar él mismo con la participación de su tutor de MFyC.
Las preguntas a responder pueden ser: “¿En que grado he despejado mis expectativas respecto a la especialidad?, ¿Hasta que punto se han modificado mis expectativas?
“Carece de importancia lo que yo se, lo importante es lo que el interlocutor quiere aprender, porque esas son sus expectativas, las que hay que despejar”.
De forma sistemática y en todas las promociones desde que puse en práctica esta forma de evaluar, he observado una baja autoestima que les llevaba a evaluarse en grado inferior al nivel que personalmente les otorgaba y en la que curiosamente coincidíamos todos los encargados de evaluarles.
Baja autoestima generada en su formación y que se prolonga durante los años de ejercicio.


“Lo más importante es situarse en “su” experiencia y “su” realidad,  son las variables mayores que condicionan toda la actividad”.
Esto significa tener la posibilidad de errar, bajo control, es caro, cuesta dinero, incluso para el desarrollo de criterio, que lo debe de desarrollar desde la experiencia.


“El nivel intelectual de un grupo es inversamente proporcional a su número”.
Principio utilizado en el modelo clásico para neutralizar los “criterios individuales” que deben ser abordados en el propio grupo. Pues aupa con los congresos, las clases magistrales y todo el modelo clásico.


“El grupo debe ser lo más homogéneo posible.”
Esto no significa que todos midan lo mismo, sino que todos tengan un similar interés en el tema, la accesibilidad y el compromiso.
No es admisible que la mitad del grupo tengan impedido el acceso porque deben estar en el servicio de urgencias, sito a 60 metros del aula de docencia.


”La suma de los conocimientos de los individuos del grupo superan los conocimientos del experto“.
Por esta razón es difícil oír algo nuevo.


“La educación para la salud es una herramienta con fecha de caducidad, lo que le convierte en un proceso continuo que debe de estar integrada en la actividad.”
Por esta “integración en la actividad” la asociación de educadores en diabetes de mi comunidad autónoma ha desaparecido por falta de actividad.
Sospecho que los médicos de familia asesores del consejero Bengoa (Abengoa llamado por otros), lo van a resucitar para dar charlas de púlpito a “x” euros la actividad. 
Formar a educadores para la salud no es moco de pavo y sin embargo debe de formar parte del programa de la especialidad, pero tal vez estoy equivocado y lo correcto será el hacer un cursillo de habilidades de púlpito, que como reiteradamente se ha demostrado en 2.000 años acaba con “los pecados”.

Los viejos topos, los unos formados en Cuba, otros en Italia y otros de otras maneras, no servimos, las razones son muy sencillas y forman parte del capítulo primero:
“Cuando no se reúnen las condiciones se debe abandonar y esperar situaciones favorables.”


Dedicado a Enrique Gavilán del que me consta su mejor voluntad y me ha puesto una actividad futura en trance "jodido".




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lunes, 30 de agosto de 2010

Problemas de la educación no reglada.

He encontrado este artículo en el blog “El Gerente  De Mediado”, haciendo referencia a la poca utilidad de los sistemas clásicos de docencia para conseguir cambios en los hábitos, actitudes y cambios en la práctica médica.


Existirían muchos puntos de vista para justificar lo que el artículo viene a demostrar.
Por mi parte recordaré algunas cosas que he aprendido de compañeros que saben de las intervenciones grupales y colectivas.
Tengo en la cabeza algunas que en resumen venían a decir:

“Nadie mantiene un esfuerzo sin saber el “porqué”, el “para qué”, el “cómo” y participar en todo el proceso”.

“Carece de importancia lo que yo se, lo importante es lo que el interlocutor quiere aprender, porque esas son sus expectativas, las que hay que despejar”.

“Lo más importante es situarse en “su” experiencia y “su” realidad,  son las variables mayores que condicionan toda la actividad”.

“El nivel intelectual de un grupo es inversamente proporcional a su número”.

“El grupo debe ser lo más homogéneo posible.”

“La suma de los conocimientos de los individuos del grupo superan los conocimientos del experto”.

“La educación para la salud es una herramienta con fecha de caducidad, lo que le convierte en un proceso continuo que debe de estar integrada en la actividad.”

“Cuando no se reúnen las condiciones se debe abandonar y esperar situaciones favorables.”

Pero se olvidan……, estamos delante de un proceso, consecuentemente debe de tener una continuidad en su evolución, se reconoce que las actividades formativas de grupo vienen a tener una validez de 5 años, por lo que la integración en la actividad es una condición innegociable o el esfuerzo se perderá.

Por otra parte recuerdo un clásico de la dinámica de grupos, aunque no recuerdo ya ni como encontrarlo, que planteaba una realidad repetida, independientemente de la tarea a la que se dedicara el grupo y que sería algo así como: “….pasado un tiempo y aunque el origen del que provinieran los elementos del grupo fuera diferente en su formación, todos los elementos del grupo tienen un comportamiento similar sin acuerdo previo.”

En la naturaleza hay un fenómeno similar que se produce en el sexo femenino, las mujeres que conviven juntas, independientemente de su origen, pasado un tiempo presentan las menstruaciones en fechas similares.

Todo ello concede una vigencia en el tema de las dinámicas de grupos a la hipótesis de los “MEMES” o cuando menos pone de relieve que existen factores no verbales de mayor importancia que la simple participación en un cursillo a la hora de abordar cambios en las actitudes y actividades de los seres humanos.

Nada de esto será tenido en cuenta por aquellos que defienden intervenciones, ya sea de formación continuada de profesionales o en los cada día mayores colectivos de enfermos crónicos, a los que se les darán cursillitos de manual con el “vale para todos” y ¡ya está cumplida la actividad!

La formación continuada no es un justificante presupuestario y de actividad puntual y meritoria, está dirigida a profesionales o a pacientes y debe tener una continuidad periódica integrada.

Estos tipos de despacho, con los que tengo algo personal, no tienen N.P.I.!!!!









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sábado, 5 de junio de 2010

¡La madre que lo parió!!!!


I Congreso de la blogosfera sanitaria
A pantalla completa mejor

Primero ver y oir, después juzgar, tal vez esté haciendo un ejercicio de prevención, con impacto MBE, en mortalidad, morbilidad y calidad de vida.



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domingo, 25 de abril de 2010

Punto de encuentro comunitario: profesionales, ciudadanos y salud

Recibido del insigne RAFA COFIÑO.


El próximo 13 y 14 de mayo se realizarán en Palma las jornadas del PACAP, ese grupusculo de seres extraños y entrañables que dentro de una sociedad cientifica como es la semfyc hablan de la "Comunitaria" y los factores determinantes de la salud y blablaba.
http://www.puntodeencuentrocomunitario.com/
Bueno, previo a lo presencial y con ánimo de generar algo que nos gusta mucho que es encuentro y diálogo hemos propuesto un espacio electrónico para responder, preguntarnos o presentar experiencias en torno a la participación comunitaria en salud. La carta que os adjunto lo explica más clarito y mejor.
Si os animais a difundirlo genial. Con libertad absoluta claro. Os propondría hacerlo este miércoles.
La carta de invitación está en scribd
http://www.scribd.com/doc/29809821/Ciudadania-profesionales-y-salud-%C2%BFQue-piensas
por si os es más sencillo difundirlo.
Hay un tema interesante en cuanto a como montamos esto, los apoyos y demás. Lo curioso es, si veis el pie de página, que es una de las primeras veces que un blog aparece como entidad organizadora de una jornada/encuentro de salud...¿los tiempos están cambiando?

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miércoles, 29 de abril de 2009

Esta frase es un error

Lo que llama la atención es que en la fase de examen M.I.R., esta requisitoria no existe; un candidato opositor con examen en blanco entregado, con lo que acredita la presentación y el deseo de continuar en el concurso, puede obtener plaza.

Se precisa una puntuación positiva, con un punto basta.




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viernes, 24 de abril de 2009

Corrección de errores por ignorancia

¡Esto del M.I.R. tiene su “aquel”!

Reconozco que por desinformación he cometido el error en la interpretación de las cifras correspondientes a las vacantes de MFyC esperadas, mencionadas en el capítulo III de “La crisis de la Primaria”.

Es apasionante la dinámica del asunto referido a la elección de plazas M.I.R. hay unas webs muy interesantes, desde las específicas de las academias dedicadas a la preparación de los candidatos, pasando por las que analizan los resultados hasta la saciedad o las que son foros intercambio de información entre candidatos.

Pero la mayor sorpresa me la he llevado en la propia pág. de la web del MSC y a medida que iba viendo como se consumían las plazas.

Para comenzar la frase:

“Si finalizados cada uno de los llamamientos quedasen plazas vacantes, la Mesa las asignará a continuación por riguroso orden, lo que se advierte para general conocimiento, indicando que a estos efectos se convoca a todos los aspirantes.”

Lo que en román paladino viene a significar que es indiferente, mejor no se precisa una puntuación mínima en el examen para tener derecho a la adjudicación de una plaza, es simplemente necesario que exista una plaza vacante en la fase de elección.

En cualquier oposición se plantean una serie de fases, pueden tener una o dos o más.

La primera fase suele consistir en un examen de conocimientos, en la que se debe superar un mínimo de respuestas correctas que acredite la capacidad del opositor.

Lo que llama la atención es que en la fase de examen M.I.R., esta requisitoria no existe; un candidato opositor con examen en blanco entregado, con lo que acredita la presentación y el deseo de continuar en el concurso, puede obtener plaza.

En la siguiente fase se evalúan los méritos académicos.

De la evaluación de los méritos y la calificación del examen se obtiene un número de orden por el que se participará en la elección de las plazas convocadas.


Repasemos las cifras:

Se convocaron 6.797 plazas

Al examen se inscribieron 11.202 candidatos.

El último convocado a elección de plaza fue el 9.428.

11.202 inscritos – 9.428 convocados = 1.774 que son los “no presentados” al examen.

9.428 candidatos – 6.797 plazas convocadas = 2.631 son los candidatos “no presentados” a la elección de plaza.

9.425 fue el puesto en el que se eligió la última plaza de MFyC.

61 fueron las vacantes en MFyC que conté tras la elección de la última plaza de MFyC.

3.841 fue el nº de licenciados en el año 2008 (tomado de cifras del MSC)

En el nº de orden 6.300 (aproximadamente el 60% del total) quedaban 1.108 plazas de MFyC.

Concluyo:

Si se exigiera un 30% de conocimientos en el examen, las vacantes en MFyC superarían las 1.000 plazas.

Aunque se aumente el nº de plazas convocadas en MFyC, lo único que se aumentaría serían las que quedan vacantes.

Se licencian un 56,5% de candidatos a las plazas convocadas, por lo que todos obtendrán plaza, como mal menor MFyC.

El resto deduzcalo el lector.

Por similitud, aunque creemos que lo nuestro es lo mejor y el resto tiene trampa: "El tiempo de la reflexión es una economía del tiempo". Siro Publius (s.I a.c.) un romano.







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domingo, 19 de abril de 2009

La Crisis de La Primaria – III

Hace casi un año, con las fechas 8 y 12 de mayo, escribí los capítulos I y II sobre la crisis de la primaria, están en el apartado "Temas" de este blog, lo menciono por si hubiera alguien interesado.

Hoy la enferma no está en crisis si no en estado crítico y aunque el año pasado mantenía que a los que tenemos mucho pasado, presente efímero y un nulo futuro, nos corresponde callar y únicamente apoyar las iniciativas o como mucho opinar si nos preguntan los que verdaderamente tienen futuro, tengo que reconsiderar esta afirmación, habida cuenta de los cambios que se avecinan, ya que únicamente quienes vivimos otras situaciones conocemos alternativas a esta fase de agonía, en cualquier caso no serían mas que unos paliativos aplicados a una moribunda antes de entrar en coma irreversible.

Tengo ya preparado su certificado de defunción para aligerar el duelo.

¿De qué muere La Primaria?

La primaria muere de un complejo de inferioridad no superado.

En el mismo momento que un candidato elige la especialidad de MFyC, lo hace bajo la perspectiva de que fue lo que tras 7 años de preparación ha sido capaz de hacer, aceptando implícitamente que es lo menos malo que le puede ocurrir, al menos obtuvo plaza.

Esta generalización tiene sus excepciones, que en realidad son las que confirman la regla.

Preguntado un residente sobre los motivos para elegir MFyC, todos afirman que la eligieron porque les gustaba; en esta afirmación está contenido el complejo y la primera frustración; ¿cómo es posible que guste lo que no se ha probado, ni se conoce?

En algunos casos, los menos, afirman que lo han hecho por descarte de otras especialidades, pero en contadas excepciones se reconoce la especialidad que le hubiera gustado hacer.

Todo ello supone que los residentes de MFyC comienzan la rotación con una baja autoestima, lo que se traducirá posteriormente en crisis de identidad profesional, manifestadas en sus conversaciones sobre la práctica diaria; no es frecuente oírles debatir sobre los contenidos y objetivos de la A.P. y menos “de salud” o de la escasa aplicabilidad de determinadas técnicas en A.P., ni tan siquiera de las estrategias o campos propios y diferenciales de la A.P. frente a la hospitalaria. Sus temas de conversación son los casos de urgencias o de cardio o de trauma, etc.

En esta situación de inestabilidad personal en los inicios de la formación es fácil ser víctima del deslumbramiento, padecer un síndrome similar al llamado “de Estocolmo”,
buscar de forma insistente la aceptación de los nuevos grupos por los que se irá transitando.

Este esquema de comportamiento lo he visto repetido sistemáticamente en las sucesivas promociones. Lo entiendo porque lo sufrí aunque mi formación no sea MIR, me costó 12 años deshacerme de él, me hizo sufrir mucho y observo con sorpresa como veteranos compañeros, sociedades científicas, gerentes administrativos, siguen instalados en el complejo, en la necesidad de aprobación continua de las palabras y los actos por parte de los especialistas.

En nuestra práctica diaria son habituales las situaciones en que se manifiesta este complejo de inferioridad, desde dar por buenos informes de alta incoherentes, pasando por la burocracia, cursitos de mamonadas que no se aplicarán nunca, incapacidad para reorientar el trabajo y olvido o dejación de nuestras verdaderas funciones como médicos de atención primaria y sus reivindicaciones.

Dos hechos han agravado su estado y demuestran la etiopatogenia del mal.

El primero ya lo veníamos padeciendo desde hace largo tiempo. Nuestros residentes tienen que tener el don de la ubicuidad y para no generar problemas con los servicios de urgencia de las puertas de los hospitales, se les permite abandonar el centro de salud antes de que finalice su jornada laboral de A.P. los días que tienen guardia. Lo que pone de manifiesto que nosotros mismos reconocemos un valor superior a los servicios hospitalarios frente a lo que en realidad ejercemos y somos, con ello cometemos el error de favorecer y reforzar la necesidad del residente de conseguir su necesaria aprobación en el servicio hospitalario, lo que refuerza su situación de inferioridad y perpetua esa situación de “segunda división”.

Con el lenguaje no verbal de la aceptación como mal menor, reconocemos y reforzamos la visión del residente de que somos lo último de la profesión, manifestando nuestro propio complejo de inferioridad.

El segundo ha sido la prolongación del 4º año de la especialidad, cuya adjudicación fue celebrada con champán o tal vez cava, en Barcelona.
Nada se escuchó de semejante desatino antes de su aprobación, pero la simple observación del programa revelaba que durante la residencia los residentes pasarían el mismo tiempo en el centro de salud que en el servicio de urgencias.

¿Podríamos definir la característica de la medicina de urgencias?
Es simple, trabaja en el modelo biológico, caracterizada por la definición de situaciones claras A-B-C, fácilmente protocolizable, no requiere compromisos, sacado de la situación no se vuelve a ver al paciente, despersonalizada, uniforme de pijama, zuecos, bata y denominación de doctor/a, sin continuidad en los cuidados.

¿Podríamos definir alguna característica de La Primaria?
Compleja, con predominio de la incertidumbre continua, trabaja en múltiples modelos asistenciales con predominio del bio-psico-social, difícilmente protocolizable, con compromisos permanentes que con frecuencia producen insomnios, la más personalizada y con regalos frecuentes, uniforme de civil (el que uso) y denominación nominal, Juanjo, con continuidad en los cuidados.

¿Son compatibles estas dos formas de enfocar la profesión o estamos sometiendo a los residentes a una práctica esquizofrénica?
-Formación esquizofrénica

¿Sería compatible la formación en A.P., por un periodo de tiempo igual, para un urgenciólogo?
-¡Rotundamente NO!, esto no significa que ambas no deban conocer una parte de cada cual.

¿Realmente para cual de las especialidades se les forma?
-Un servidor lo desconoce.


Por resumir, este inicio se produce bajo un complejo de inferioridad inconsciente, durante 4 años se les somete a una práctica esquizofrénica y para terminar durante sus primeros 5-7 años, los más importantes, se les somete a una incesante movilidad de destinos en los que es imposible ejercer aquello para lo que teóricamente fueron formados y además exigimos que sean buenos profesionales.
Excesivo para tan mal trato, no es posible superar las múltiples asignaturas pendientes, la posibilidad de cronificación del problema es directamente proporcional a la duración de la situación de inestabilidad.

A todo lo descrito anteriormente se debe de añadir que si bien el 4º año iguala los tiempos de formación con otras especialidades, el residente de primaria se verá castigado en función de la distancia a su hospital y a su centro de salud, necesitará coche y otras “menudencias”, pero difícilmente podrá tener acceso a los medios de transporte público, horario fijo y ese etc, que también forma parte de las diferencias entre estar 4 años en el mismo edificio o cambiar de destinos según centros y rotaciones.

Queremos y necesitamos buenos profesionales, no héroes.

¿Alguna causa coincidente?

La destrucción de lo que llamábamos “redes de apoyo”.

Para una especialidad que se mueve en la incertidumbre continua una buena red de apoyo es imprescindible.

Se debe de entender por tal, los contactos personales que se establecen con profesionales que aportan garantías de calidad clínica en unidad de tiempo en la mayoría de las especialidades y que suelen coincidir con compañeros de la misma generación.
Es el compañero al que se le llama al curro y en ocasiones al domicilio, se le explica el problema y se le escucha una respuesta como: “mándalo el martes a las 13 horas a la cuarta planta y que pregunte por mi”.
Esta comunicación era bidireccional, no resultando extraño que un hospitalario, a través de otro compañero de red, te llamara para pedir información sobre un paciente o informándote de su próxima alta.
¡Esto vale lo que pesa en oro!

Pero la informatización de la cita previa, las leyes del registro para gestión y productividad, han hecho que si nosotros no tenemos posibilidades de gestión sobre nuestras agendas, nuestros compañeros hospitalarios tampoco las tengan.

El alejamiento entre los niveles asistenciales y los bloqueos en los flujos de información, tanto vertical como horizontal, han hecho que esa comunicación, imprescindible para disminuir la incertidumbre de la A.P., haya desaparecido y la primaria navega a la deriva con una soledad que la hace inoperante en resultados.
No es mejor la situación de la hospitalaria si atendemos a la teoría de los vasos comunicantes y las interdependencias, pero el barco es más grande y no navegan solos.

La impotencia sentida es de tal magnitud que con frecuencia nos refugiamos en tareas cada vez más simples y damos por bueno dedicarnos a pasantes de volantes y tickets descuento.
Nada que reprochar teniendo en cuenta las variables y las situaciones.

¿Cuál es el pronóstico de La Primaria?

El óbito en un corto espacio de tiempo.

El elemento más importante para el desarrollo de La Primaria son los recursos humanos.

Por lo descrito hasta aquí nadie se puede extrañar que salvo cuatro “locos” nadie quiera saber nada con La Primaria.

El déficit en reemplazo generacional ya es una realidad. Este año calculo que quedarán vacantes unas 500 plazas en la oferta MIR (30%), que sumadas a las de años previos suponen más de 1.000 vacantes en los últimos 4 años (número mágico), algo así como 20 por provincia como mínimo.

Por otra parte el mercado de trabajo de los especialistas en MFyC (¡ah, pero lo son!) abarca, servicios de urgencias de puerta de hospital, servicios de emergencias, servicios de hospitalización domiciliaria, mutuas laborales y servicios de A.P., lo que significa que el déficit real en A.P. es mayor que el de las vacantes producidas en la elección de plazas MIR.

Ya resulta imposible desarrollar la A.P. como profesión, las reducciones de cupo son ficticias, en este momento soportamos como mínimo la misma presión asistencial que antes de la reducción y la fiesta acaba de comenzar.

Lo que va a ocurrir es un abandono de plazas periféricas que quedarán sin cobertura asistencial, agrupándose los profesionales en núcleos mayores, en los que el déficit solo tardará más tiempo en notarse.

Si todo esto ya pone de manifiesto la gravedad de la situación, nos encontramos en una situación económica no conocida hasta la fecha, disimular el impacto que tendrá es ignorar la realidad.

En el certificado pongo:
La Primaria falleció de un complejo de inferioridad no admitido ni resuelto, que sufrió un agravamiento por soledad e impotencia, siendo su causa final un abandono injustificable.
Fue bonito mientras duró.
¡Descanse en paz!

La esperanza es encontrar una jovencita en la que engendrar una nueva Primaria, recordando los errores para no repetirlos.

(Dedicado al "hombre de verbo rápido" (a) Rafael Bravo Toledo)





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