Para el "Joven aprendiz"
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miércoles, 26 de enero de 2011

Para los que no parece que pillan lo de los "crónicos", a título de ejemplos.




Incluso para cuidados médicos, marca Toyota, de rápida recarga de baterías.


Toyota Mobiro and new Robots
Cargado por AkihabaraNews. - Reportajes sobre tecnología y noticias sobre ciencia.





Ahora el modelo.: "Corre, avisa al centro de Salud, el abuelo se ha caído y ¡traete al médico!"





Para salir o que te saquen de paseo, sin contrato ni agradecimientos previos, ni posteriores.









Un par de auriculares para moderar la sordera, pero de "MAIZENA" (no comestibles, avisar)







Ración de churros que pide el abuelo insistentemente y que con su privación conseguimos que viva un día más, jodido. (prohibido por el "sistema")









No son para prácticas de "matar con zapatilla", son para "desparasitar".








El compañero de ella.                                                         La compañera de él.

actroid-der_012











Modelo mejorado con visión Rx para scanner total, vigilante antitabaco del abuelo. Comprende, sigue y participa en cualquier lengua autonómica. Muy obediente. (recomendado por el "sistema salubrista")








¡También quiero uno!!!!




¿Donde está la pasta que llega regularmente todos los meses?
En una cuenta corriente.
¿De quién?
Del pensionista
¿Cual es el miedo del pensionista?
Que pase cualquier cosa...
¡Pues cultivemos el miedo y les venderemos lo que sea!

Conocí un francés que se había hecho rico vendiendo patines en el magreb hace 80 años.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 19 de mayo de 2008

El poder terapéutico de la palabra escrita



El poder terapéutico de la palabra escrita
"Permite revelar zonas del psiquismo que no surgen con la verbalización", afirma el doctor Héctor Fiorini
Sábado 1 de octubre de 2005 | Publicado en la Edición impresa
Primero fue la llamada "cura por la palabra", inaugurada a fines del siglo XIX por una paciente histérica del neurólogo Joseph Breuer, que bautizó con el término "deshollinar" a su necesidad de hablar sobre los traumas que la enfermaban: como polvo sucio que obturaba su mente, el trauma se reducía a nada al convertirse en palabras que arrastraban el mal fuera de su cuerpo.

Hoy, a nadie se le escapa el poder terapéutico de la palabra. Convivir en silencio con las experiencias personales, especialmente las traumáticas, enferma. Hablar sobre ellas alivia y libera. Pero, ¿cura?

La palabra es una válvula de escape. Pero esta descarga no siempre tiene un efecto terapéutico. En una psicoterapia, la palabra es dicha en el contexto de un tratamiento, es dirigida a otro, un terapeuta que opera sobre esa palabra, la interpreta, le da nuevos significados. ¿La palabra escrita esconde el mismo potencial terapéutico?

El IV Congreso Mundial de Psicoterapias realizado en Buenos Aires dedicó un espacio al tema. Allí expuso el doctor Héctor Fiorini, profesor titular de la Facultad de Psicología de la UBA, que comenta: "La palabra escrita y la palabra hablada se complementan. Hablar sobre lo vivido a veces tiene un carácter difuso, que la escritura detiene y le da forma. En la psicoterapia psicoanalítica, una de las tareas centrales es desarrollar en cada paciente un observador crítico que despliegue un proceso de trabajo sobre sí, los otros y los mundos que constituyen la trama de su vida. Para eso usamos, además de la palabra hablada, otros lenguajes que otorguen expresión más plena a la experiencia psíquica. Así, la palabra escrita se convierte en un instrumento capaz de revelar zonas del psiquismo que no surgen con la verbalización".

Fiorini rescata las palabras de una paciente que presentaba dificultades para retener lo hablado: "Escribir me organiza, es más fácil leer un pensamiento en el papel que leerlo en la cabeza, es una especie de cable a tierra", decía. Además, conservar los escritos y releerlos tiempo después permite "introducir la historicidad en el proceso terapéutico con el valor adicional de habilitar otra plataforma de observación".

Esta apertura a otras miradas también puede surgir con la lectura de una obra literaria, que a veces es recomendada dentro del contexto terapéutico. El lector se identifica con los protagonistas de ese drama que es ajeno, pero tiene aspectos propios, como si se viera a sí mismo en los personajes de la obra; esta distancia le permite observarse desde afuera, ver otras zonas de sí mismo y abrir nuevas puertas a su percepción.

La literatura se construye desde lo que Fiorini define como "psiquismo creador": el autor se despega de la realidad para crear nuevos mundos; en este sentido, su rol se amalgama con el del psicoterapeuta, que busca caminos alternativos para transformar aquellas situaciones cristalizadas y aparentemente inamovibles que enferman y producen sufrimiento. La creación literaria y la psicoterapia despliegan nuevos universos.

El cuento terapéutico se instala en esa intersección entre literatura y psicoterapia. Mónica Bruder, autora del libro El cuento y los afectos (Ed. Galerna), afirma que "el cuento es una metáfora que mediante un lenguaje simbólico permite conectarnos con lo más íntimo de nosotros".

Esto lo convierte en una vía privilegiada de expresión, con potencial efecto terapéutico: cuando se trata de expresar situaciones que dejaron una huella traumática, se puede transformar en un instrumento reparador.

"En el cuento se presenta una situación conflictiva que finalmente se resuelve. Si esta resolución es tomada como una oportunidad de vida que permite construir un final feliz o positivo, facilita la resolución simbólica de la situación traumática", asegura. El cuento terapéutico, que cualquiera puede escribir, es una oportunidad de recrear una situación dolorosa y resolverla positivamente.

"La creación implica vida, crecimiento, movimiento, libertad. Escribir un cuento terapéutico es la posibilidad de recrear la situación dolorosa, desandarla y resolverla positivamente para recuperar el bienestar."


Enviado por Alfredo Zurita, honorable argentino de Corrientes y recogido de La Nación.


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jueves, 6 de marzo de 2008

miércoles, 3 de octubre de 2007

El HOMUNCULO

Si uno busca la palabreja en internet encuentra cosas como esta:

El homúnculo, hombrecito producido en un alambique (o en un huevo de gallina) a partir del esperma, pertenece a la tradición de la alquimia. Se trata de la generación humana prescindiendo del óvulo y del útero, generación natural por parte masculina, y artificial por la sustitución del cuerpo materno por un alambique. El androcentrismo de los alquimistas, que pretendían formar un hombre en el alambique partiendo del semen, se explica por la respectiva asignación de los principios aristotélicos de materia y forma a los sexos femenino/masculino en la reproducción humana.

En el acto segundo de la segunda parte del Fausto de Goethe, el ayudante del Doctor Fausto, Wagner, trabaja en la receta de Paracelso para crear un homúnculo, lo que finalmente logra. Cuando el homúnculo se asoma por el borde de la redoma decide irse con Mefistófeles a participar en la Noche de Walpurgis dejando a Wagner en casa: "Tú te quedas en casa para hacer alguna cosa de mayor importancia".

Pero vayamos a la versión original, las palabras de Paracelso en su "De natura rerum":

"No se debe abandonar la generación de homúnculos; en efecto, hay cierta verdad en esta materia, aunque durante mucho tiempo fue vista como muy oculta y secreta. Largamente algunos filósofos antiguos discutieron y dudaron si sería posible, por la naturaleza y por el arte, engendrar un hombre fuera del cuerpo de la mujer y de un madre natural. A lo cual yo respondo que esto no repugna para nada al arte espagírico ni a la naturaleza; es más, se trata de algo muy posible. Para lograrlo se procede así:
Encierre durante cuarenta días en un alambique licor espermático del hombre, que allí se pudra y continúe a componerse en un recipiente lleno de estiércol de caballo, hasta que comience a vivir y moverse, lo cual es fácil de reconocer. Después de ese tiempo aparecerá una forma parecida a la de un hombre, pero transparente y casi sin sustancia. Si, luego de esto, se alimenta todos los días este joven producto, prudente y cuidadosamente, con sangre humana secreta (es decir una preparación alquímica roja), y se lo conserva durante cuarenta semanas a un calor constantemente igual al del vientre del caballo, este producto viene a ser un verdadero y viviente niño, con todos sus miembros como el nacido de la mujer, pero sólo más pequeño y al que llamamos un homúnculo. Es necesario educarlo con gran esmero y cuidados hasta que crezca y comience a manifestar la inteligencia.
Es éste uno de los mayores secretos que Dios haya revelado al hombre mortal y pecador (... ). Aunque dicho secreto haya estado siempre ignorado por los hombres, fue conocido en la remota antigüedad por los Faunos, las Ninfas y los Gigantes, seres que asimismo se originaron de esa forma."

El tema de la fabricación del homúculo que narra Paracelso también se atribuye al aragonés Arnaldo de Villanueva, "quien se vanagloriaba de haber creado un hombre por la química, y que cuando vio al embrión formándose en el alambique con todos sus miembros y órganos, no llevó adelante la experiencia por temor a que Dios no fuera obligado a dar un alma racional a la criatura".

El homúnculo es el precedente de las actuales técnicas reproductivas.

el Golem

www.tausiet.com

Así me denomina "rafa bravo", que no es consigna de radio-aficionado, sino el denominador del indio apodado "hombre de verbo rápido" y es que habla a tal velocidad que hube de hacerme homúnculo para entenderle.

Lo encontrareis en su blog "primum non nocere".

Le mandais recuerdos de mi parte