Los saharauis son refugiados exiliados.
Casi tres mil personas reclaman un Sáhara libre. SUR.es
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Nadie posee un observatorio de "la vida" tan privilegiado como el desarrollo profesional de un médico de atención primaria en ejercicio. Porque estas páginas quieren ser una expresión de lo que observo las llamo: "Desde mi balcón”
¡Houston, tenemos un problema!!!! (180 días para el impacto)
Según se lee y se informa desde los sindicatos, hay una nueva normativa europea que modifica la jornada laboral pasando esta, de las 48 horas semanales, a un máximo de 60 horas semanales (65 para los médicos), que deberá ser aprobada en el parlamento europeo en 6 meses. Al parecer los gestores chinos también forman parte de las comisiones europeas.
Las guardias médicas serán abonadas, no por horas si no por actos médicos, no valorándose el tiempo de permanencia en el puesto.
Al parecer la iniciativa venía siendo planteada por Inglaterra y Alemania, contando con la oposición de Francia, Italia, España y Portugal. En las últimas fechas Francia e Italia han cambiado de opinión y la iniciativa ha sido aceptada.
Los sindicatos del mundo sanitario advierten que se está planteando una huelga médica a nivel europeo.
¿Qué puede significar esto en el mundo sanitario?
Es necesario hacer “una tormenta de ideas”, porque no me imagino el impacto en una dimensión tan extensa y menos aún si tengo que poner la mente en pensamiento negativo para retrotraerme al siglo XIX y principios del XX.
Probablemente veamos trabajando a los niños, convirtiendo las escuelas en talleres, todo dependerá de las reglas que marquen tanto en el subcontinente como en el continente asiático.
-Es una homogenización de las condiciones laborales.
-Supone un cambio en las condiciones laborales.
-Existe una red europea de sistemas sanitarios diferentes.
-Las redes sanitarias son heterogéneas.
-Ocurre lo mismo con las carteras de servicios.
-También son diferentes sus condiciones laborales.
-Igual que los honorarios.
-Los contenidos de los puestos profesionales son diferentes.
-El impacto será diferente en cada sistema y servicio sanitario.
-El impacto estará condicionado por la diferencia, entre la situación actual y la nueva.
-Inicialmente no existe contrapartida o esta también estará sujeta a la diferencia.
-Todos los países, en diferente medida, tienen un déficit de recursos humanos.
-La libre circulación favorece la migración de profesionales, lo que aumenta el déficit en países con peores condiciones.
-Puede tratarse del inicio para organizar los servicios sanitarios europeos.
-Esta organización puede estar condicionada por la escasez de recursos y su máxima rentabilidad.
-No parece factible su aplicación en nuestro medio (“referente europeo”), ya que no hace mucho tiempo que se redujo la jornada a 35 horas.
-Obligaría a un incremento salarial.
-Afectaría tanto a los servicios públicos como privados.
-Dispararía los costes directos y disminuiría los indirectos.
-La rentabilidad por incrementos en la productividad sería cuestionable.
-La situación ayudaría a replantear la cartera de servicios limitándola.
-Pudiera ser la ocasión para implementar el pago por acto.
-Igual para la reorganización del sistema y los servicios.
Queda abierta la lista para quién desee añadir ideas o sugerencias.
Por comentar sobre la huelga europea, es muy posible que sea desigual, existe la posibilidad de que haya compañeros europeos que ya estén haciendo la jornada o parecida.
Me comenta una compañera, que pasó un tiempo en Irlanda, que actualmente cobran 1.800 euros/semana (curiosa forma proletaria de pagar). Otra comenta que en Inglaterra un “gi-pi” pasa sin mucho esfuerzo de los 12.000 euros/mes. ¡Algo harán, digo yo!
Por cierto Irlanda a votado ¡NO! a lo de la constitución europea. ¿Se quedarán sin mamá o le seguirán llamando Pátria?
Desde el corrimiento de funciones, desde las propias, definidas el la Ley General de Sanidad del 85, hasta las actuales, reducidas a las burocráticas, de reparto de pacientes y expendedores de ticket descuento.
Abrumados y convertidos en meros elementos administrativos de una sociedad mercanto-consumista de la salud, entendida esta como un elemento de consumo y aprisionados por una demanda incesante de estupideces, que parten tanto de la propia sociedad, como de sus responsables políticos y administrativos.
Desprestigiados, desmoralizados y alienados por la realización persistente y mantenida de tareas tan indignas como impuestas, sin voz que poder hacer oír y sin voto para poder participar o incidir en los cambios necesarios.
Hace más de una década que se alzaron voces denunciando la falta de recambio generacional. Exigiendo un cambio curricular. Voces que fueron acalladas por los profetas de la magnificencia, conciencia única que nos matará de éxito.
Hoy la imagen de la antigua Atención Primaria, es una imagen conflictiva, preñada de insatisfacción y tan desesperada como la de los cientos de plazas que quedan vacantes para los candidatos a la especialidad, para la que no se requiere ni aprobar el examen MIR, traduciendo que es el refugio de los desesperados. Desesperados que sustituirán a desesperados, además de forma insuficiente. ¡Este sí es el final!
Instalado en el ocaso de mi ejercicio profesional, tengo un largo pasado, un efímero presente y carezco de futuro, por lo que no me corresponde, ni actuar, ni opinar de lo que se debe de hacer, esta labor corresponde a los que tienen futuro, mayor o menor, pero futuro.
A mi y a los que nos encontramos en la misma condición, diablos viejos, resabios por viejos y que somos muchos más de los imaginados, nos corresponde apoyar, señalando los posibles errores, en los que ya incurrimos en tiempos pasados. Siempre y cuando se nos solicite y se nos quiera escuchar.
Sonreir es preciso,
reirse es necesario.
El ajedrez es un bonito deporte, lleno de dudas e incertidumbres que nos obliga a tomar opciones que al cabo de pocas jugadas sucesivas, nos demuestra cuales fueron nuestros errores.
Se ha hablado mucho de la historia clínica informatizada, los hay que la defienden y otros como un servidor que la detesta, al menos en su versión “osabide”.
Para algunos expertos el problema se inicia sobre la pregunta: “¿Quién es el propietario de la historia clínica?”. Y les da para elaborar ríos de tinta.
El derecho de los individuos nace en la voluntad de que sus datos, cualquiera que sean estos, deseen explícitamente que figuren o no en los registros almacenados en “bancos” de datos.
Pues pongámonos a la obra de practicar. Imaginemos que somos un ciudadano que acude a solicitar una consulta médica por teléfono, tras el rin-rin inicial una voz al otro lado nos saluda:
A-Centro de salud de Rocafuerte. ¿En que puedo servirle?
P-Llamaba para solicitar visita con mi médico Pedro Picapiedra:
A-Dígame sus apellidos y nombre.
P-Verá es que no quiero que mi nombre ni mis apellidos figuren en el registro.
A-¿Cómo dice?
P-Que no deseo que mi nombre ni apellidos figuren en el registro.
A-Ya, pero el programa, bueno es imprescindible que me de sus datos o no le voy a poder dar cita.
P-Le repito que no quiero…….
A-Pues no le voy a poder dar cita.
A esto se le conoce como gol por la escuadra.
El paciente, se acerca a realizar la solicitud en persona y frente a su mostrador reinicia su purgatorio.
A-¿Qué desea?
P-Quisiera que me diera cita para mi médico el Dr. Picapiedra.
A-Déme sus apellidos y nombre.
P-No, verá es que no quiero que mis datos figuren en el registro.
A-Pues no le puedo dar cita. Si quiere le paso con el Dr. Picapiedra. Claro que para que le pase la llamada tengo que poner sus datos, casi será mejor que hable usted con él.
P-Ya pero para esto no hace falta que tenga que coger cita.
A-Bueno, hable con él y luego ya veremos.
Parece que la cosa se complica, así que el paciente sin cita opta por esperar a que finalice el último turno sentado pacientemente a la puerta de la consulta del Dr. Picapiedra.
Transcurrido el tiempo decide abordar la puerta de la consulta, toc-toc!!
M-¡Pase, pase!
P- Hola, Pedro Picapiedra, me han dicho en admisión que hable contigo
M-Pero Wilma, ¿Qué haces aquí, que te ocurre?
P-No me encuentro bien, y tal, y tal…….
M-Pasa que te voy a mirar, pero para la próxima tendrás que coger cita.
P-De eso se trata que no me dan.
Tras explorarle el Dr. Picapiedra decide que necesita realizar una analítica y una radiografía, para ello debe primero registrar el motivo de visita, del que colgará las pruebas que ha decidido realizar. En este momento la paciente interviene.
P-Verás Dr. Picapiedra, no quiero que figure nada de lo que me ocurre.
M-¡Pero Wilma!!
P-No, no, es mi deseo y mi derecho, todo esto pasará a un banco de datos….
Don Pedro Picapiedra, inspira profundamente, se aleja de la situación y rebuscando en los más recónditos agujeros, desempolva las viejas lecciones aprendidas de la “entrevista clínica” y añade:
M-Wilma, para poder pedirte las pruebas tengo que poner el motivo que las justifique, el orden es muy importante y con este sistema prácticamente no hay pérdidas de información. Imagínate que todos hicieran lo mismo, esto sería un caos. Si te preocupa la confidencialidad, te puedo asegurar que nadie tiene acceso a tu historial.
P- Dr. Pedro Picapiedra, es posible que tengas razón y que mi historial esté bajo mil llaves, pero tus argumentos son infantiles. Es seguro que nadie tiene interés en mi historial, si por los datos administrativos saben que he venido hoy y que me has mandado un análisis y una radiografía, si dentro de tres días me pones un tratamiento crónico, es irrelevante la causa, porque lo importante será a que grupo pertenezco, ¿o no son eso tus famosos ACGs? Y cualquiera con un mínimo entrenamiento puede deducir de mis datos administrativos, bastantes más cosas de mi, de las que quiero que se sepan.
Eres tú el que me aseguras que no hay pérdidas de información.
Sobre el caos que atribuyes a mi comportamiento, tengo que aclararte, que esto fue así antes, por lo tanto cuando se empieza por pisar un derecho es cuando empieza el caos y te aseguro que condicionar mi voluntad con argumentos como, "lo hacen todos", "que te cuesta", "si no acepta las condiciones, esto es imposible". El atropello y el caos los producen las condiciones, que además nada tiene que ver con nuestra relación médico-paciente.
Es este sistema que no pierde información y que para su práctica aliena mi derecho el que genera el caos. ¿Me quieres informar de lo que debo de hacer para que todos mis datos desaparezcan del “banco” de osabide?
M-¡Pero Wilma! Esto que planteas no es lógico, el bien común, la equidad, el diseño de servicios….
P-¡Pedro Picapiedra! Acabo de leer “1984” de Orwell. Ayer un colaborador de Medfam, llamado Zurita, lógicamente argentino “atrasado”, nos recordaba que la S.S. solicitó a los médicos alemanes una lista de sus “defectuosos”, que luego pasearon, para pasar el rato…..
M-Vamos a terminar porque no llegamos a un acuerdo. ¿Quieres o no hacerte los análisis y la placa?
P-Eso depende de lo que los necesite, pero nunca si has de hacer algún registro.
M-Creo que empieza a ser necesario que te cambies de médico.
El 13 de octubre de 1307, Felipe II, el hermoso, rey de Francia, dio orden a todos sus alcaldes, guardias y soldados de detener, escoltar y encarcelar a todos los templarios. Una semana más tarde el templario que no había huido, estaba detenido.
La historia se repite y se repetirá, porque en el fondo es un problema de principios.
¿Cuantos principios individuales se violan bajo las falsas apariencias?
El ajedrez es un bonito deporte, lleno de dudas e incertidumbres que nos obliga a tomar opciones que al cabo de pocas jugadas sucesivas, nos demuestra cuales fueron nuestros errores.